El futuro de los coches ecológicos

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Por Inés Oria

La industria automovilística camina con paso firme hacia una política de cero emisiones. Así, cada vez más fabricantes apuestan por introducir paneles solares en sus modelos eléctricos para ayudar a recargar las baterías.

Aunque todavía no es habitual encontrarlos en las calles y carreteras, los vehículos eléctricos solares se han convertido en una incipiente realidad que cada vez está despertando más interés entre los fabricantes de automóviles. Se trata de coches propulsados por un motor eléctrico que es alimentado por energía fotovoltaica obtenida a través de paneles colocados en superficie, generalmente en el techo.

A diferencia de los solares “puros”, que pueden funcionar únicamente con energía solar, los paneles sirven para mantener la batería o efectuar pequeñas recargas, pero la carga real se realiza conectando el coche a la red eléctrica.

Las celdas fotovoltaicas de los vehículos eléctricos con carga solar adicional convierten la energía del sol en electricidad que puede ser almacenada en las baterías o ser usada directamente por el motor.

Al contrario de lo que pueda parecer, los primeros coches impulsados por energía solar datan de 1982, cuando el australiano Hans Tholstrup junto al piloto de carreras Larry Perkins construyeron el “BP Quiet Achiever”. Lo condujeron desde Perth hasta Sidney cruzando Australia en un recorrido de más de 4.000 kilómetros en el que tardaron cerca de 20 días a una velocidad media de 23 kilómetros por hora.

La industria está tomando cada vez más en serio la implantación de estos vehículos y algunas marcas ya han comenzado a comercializar modelos impulsados por esta tecnología. Pero la limitada autonomía que tienen los coches puramente solares ha hecho que los fabricantes opten por incluir un motor eléctrico que les permita alcanzar una velocidad óptima y recorrer trayectos más largos. De esta manera, los paneles fotovoltaicos se han convertido en un extensor de autonomía que contribuye a la alimentación de equipos secundarios y no en un método para la recarga total del vehículo

Más autonomía

Las baterías de los eléctricos tienen una capacidad cercana a los 25 kilovatios hora (kWh) y sus motores cuentan con una potencia de 100 kW aproximadamente. Dado que la superficie disponible en la que instalar módulos solares es de 1,5 metros cuadrados, en el mejor de los casos se podría obtener una potencia nominal de 225 vatios utilizando paneles con un rendimiento genérico, que ronda el 15 por ciento. Si comparamos estas cifras con la potencia habitual de los cargadores utilizados por los vehículos eléctricos (con una potencia de, al menos, 3.3 kW) encontramos que la placa solar tardaría 15 veces más que una carga lenta en recargar las baterías del vehículo.

Mientras tanto, la industria continúa trabajando en nuevas fórmulas que permitan aumentar la eficiencia de los paneles que se montan en los turismos. Así, un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan ha creado recientemente un sistema capaz de absorber la energía solar a través de superficies transparentes. De esta forma, los cristales de los coches se convertirían en placas que absorberían la energía solar.

Asimismo, dos inventores estadounidenses han creado un recubrimiento de vidrio capaz de soportar grandes cargas de peso y de mantener la tracción de los vehículos del asfalto convencional. Si las carreteras se recubrieran de este material y se incluyera una placa solar en los bajos de los vehículos, éstos podrían recargarse mientas circulan por la vía.

En el mercado

Varios fabricantes se han decidido a lanzar al mercado modelos alimentados parcialmente por energía solar. Este es el caso de la firma norteamericana Fisker, que ha incluido paneles fotovoltaicos en el techo de su modelo Karma para ayudar a recargar la energía requerida por sus dos motores eléctricos que dan una potencia máxima conjunta de 300 kW (408 CV). Este vehículo también incluye un motor de gasolina turboalimentado 2.0 de 260 CV, que mueve un generador eléctrico cuando las baterías eléctricas están descargadas o cuando se precisa más potencia.

El gigante automovilístico Daimler, en colaboración con el fabricante de baterías Basf, presentó el año pasado el nuevo Smart Forvision,  un nuevo concepto de coche compuesto por un techo solar de células fotovoltaicas orgánicas transparentes y diodos emisores de luz orgánicos (OLED). Además, este prototipo está fabricado en fibra de carbono y monta llantas de plástico, lo que permite un ahorro de más del 50 por ciento en comparación con otros materiales como el acero, y tiene una autonomía un 20 por ciento superior al de un eléctrico convencional.

La compañía estadounidense Ford, por su parte, también ha querido hacer su incursión en este segmento. Así, a principios de 2014 dio a conocer el C-MAX Solar Energi Concept, un vehículo con un sistema de propulsión híbrido enchufable que también incorpora paneles solares en el techo lo que le permite recorrer 34 kilómetros sin combustible. Con un concepto similar al de una lupa, el sistema sigue el movimiento del sol de este a oeste, extrayendo en un día la energía equivalente a una recarga de cuatro horas de una batería convencional. Un último ejemplo de este tipo es el Volkswagen Tiguan GTE. Este modelo creado por la multinacional alemana cuenta con un motor de gasolina 1.4 TSI y otro eléctrico asociado a unas placas solares que ayudan a prolongar la carga de las baterías

 

 

Un comentario

  1. José Ignacio Pablo González

    21/03/2017 en 1:56 pm

    Todos los experimentos que se hagan son bienvenidos, en la medida en que en algún momento se haga algún vehículo práctico.

    Los fabricantes parecen querer extender la etapa de experimentos, sin tomar una decisión de lanzar la promoción de un modelo.

    Necesitamos vehículos eléctricos. De hecho existen varios. Por caso el Renault Zoe, los diversos automóviles Tesla, y varios otros menos conocidos, pero tan capaces de cubrir buena parte de las necesidades de transporte en algunos casos de ciudades, y en otros como en el Tesla de ruta.

    El automóvil eléctrico ya existe. Hay que empezar a venderlo. No cubre todas las necesidades.

    Seguramente antes de que el mundo se transforme para los eléctricos puros, pasaremos una etapa de autos convencionales, autos híbridos, eléctricos para una multitud de usos, hasta llegar finalmente a los eléctricos puros y para todo uso.

    En las grandes ciudades, los eléctricos puros hoy existentes, pueden cubrir la mayoría de las demandas.

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