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Formación, asignatura pendiente

Publicado el Sábado, 18 de Marzo de 2017 | Por: Energía 16

Por Teresa Jiménez

Las compañías empiezan a apostar por desarrollar a sus empleados para cubrir sus necesidades y como estrategia para retener a los trabajadores

Los cambios se suceden en la industria petrolera y gasista, y no sólo porque los precios del petróleo hayan hecho temblar los cimientos con los que se diseñaban las estrategias hace tan solo un año, sino porque aparecen nuevas tecnologías, nuevos retos con nuevos yacimientos por explorar y explotar, nuevos avances en refino, modificaciones de legislaciones, retos medioambientales... Y todo ello afecta, como no podía ser de otra manera, a las habilidades y conocimientos que requieren las empresas de sus empleados.

Como consecuencia, y dado que los presupuestos de las compañías para contratación se han reducido drásticamente, afectando al empleo (una encuesta de la Asociación de Ingenieros Petroleros -SPE, por sus siglas en inglés- apunta a que este año sólo el 64 por ciento de los graduados en alguna ingeniería petrolera en Estados Unidos ha conseguido empleo, frente al 94 por ciento de hace sólo un año), las empresas han empezado a prestar más atención a la formación que ofrecen a sus empleados más que buscar el talento fuera de la propia organización.

De hecho, según un informe de la consultora Hays, las petroleras y empresas de gas han comenzado a incluir la formación en sus paquetes retributivos (en la encuesta que realiza anualmente Hays aparece entre los cinco principales beneficios salariales por primera vez en 2015), algo que era minoritario en el sector hace unos años.  Y el 34,4 por ciento de las compañías han tenido que realizar cambios en sus planes de formación para atraer y retener a sus empleados.

Pero, además de estos planes que ya tienen en marcha las empresas, y en paralelo, ha ido surgiendo toda una oferta formativa más allá de la universitaria, que en muchos casos no se adapta tan rápidamente a las necesidades de las empresas.

“La industria y el mundo son muy dinámicos y hay que estar permanentemente adaptando los programas de formación en función de las necesidades y la evolución que se va dando a lo largo del tiempo”, indica Amanda Pereira, directora de Asuntos Estratégicos de Arpel (Asociación Regional de Empresas del Sector Petróleo, Gas y Biocombustibles en América Latina y el Caribe), en alusión a la oferta formativa de esta asociación, que actualmente se está centrando en todos los aspectos que pueden ayudar a las empresas a mejorar sus ratios de eficiencia.

Precisamente, mejorar la efectividad y la eficiencia de la formación es uno de los objetivos de las compañías del sector. La empresa de servicios Schlumberger explica que “el reciente crecimiento de la industria ha aumentado la necesidad de la función de formación para mejorar su eficacia así como su eficiencia. De hecho, hemos integrado no sólo los avances de la educación de adultos, sino también los avances tecnológicos que complementan la formación y la evaluación dirigida por instructores”.

Arpel, por ejemplo, ha ido aumentando su oferta formativa. Esta asociación organiza anualmente dos encuentros para el sector: la Conferencia Arpel sobre petróleo y gas, y el LATINVE&P Foro y Exposición, pero además recoge a través de seminarios, talleres y reuniones de expertos las preocupaciones de los directivos del sector: “Son temas más técnicos y de gran impacto en la gestión como pueden ser entre otros, Gestión de Grandes Proyectos, Gas y Energía, Seguridad de Procesos, Tratamiento de Aguas Producidas, Derechos Humanos...”, indica Pereira. No es la única organización que se ha centrado en cubrir las necesidades formativas que pueden tener los empleados del sector una vez se encuentran fuera del aula de la universidad. El Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) es una de ellas. Según indican desde su departamento de comunicación, “no se trata de un instituto normal donde se curse una carrera o un postgrado: tenemos cursos hiperespecializados para profesionales que ya trabajan en empresas”. Por poner un ejemplo de esa especialización, el IAPG destaca uno de sus cursos: “Protección catódica anticorrosión”.

Oferta en crecimiento

El crecimiento que ha experimentado el sector petrolero y gasista en Latinoamérica ha hecho que haya ido aumentando poco a poco la oferta de cursos para ayudar a las empresas a contar con los profesionales mejor preparados.

Desde los cursos que comentaban en Arpel, hasta el IAGP, pasando por Elite Training (con base en Bogotá, Colombia), R2M: Reliability & Risk Management (con actividad en Venezuela y México), en todos los países han ido surgiendo distintas instituciones que ofrecen cursos de especialización, ya sea en gestión de proyectos, nuevas técnicas extractivas y de exploración, nuevas tecnologías a disposición del sector, retos medioambientales o financieros.

Y, las empresas petroleras latinoamericanas empiezan a apostar más por la formación local que por la estadounidense o británica (históricamente han tenido acuerdos con los principales centros de EEUU y Reino Unido para formar a sus empleados). Por ejemplo, Pdvsa colabora con la Universidad Venezolana de Hidrocarburos, que ya cuenta con un postgrado en yacimientos y está diseñando otros nuevos. O Ecopetrol, que ha llegado a un acuerdo por Asociación de Egresados dela Universidad Industrial de Santander para poner en marcha un programa de investigación y de formación, aunque la empresa estatal colombiana también forma a sus directivos en la escuela de negocios canadiense HEC Montreal. Pemex, por su parte, ha puesto en marcha acuerdos con la Universidad Autónoma del Carmen, la Universidad Tecnológica de Campeche o el Instituto Tecnológico Superior de Calkiní en el estado de Campeche, aunque también cuenta con su propia universidad corporativa, fundada en el año 2014.

Precisamente, México es uno de los países que más esfuerzos está realizando en formación dentro de la industria de los hidrocarburos previendo una demanda mayor de profesionales cualificados tras la Ronda Uno. De hecho, la Secretaría de Educación Pública impulsará hasta 5.000 becas para fomentar la creación de nuevos programas, licenciaturas y postgrados, que “elevarán la calidad de los programas existentes e incluirán contenidos requeridos por la industria”, indicaba Francisco Zurita, encargado de la Universidad de Pemex.

La creación de universidades corporativas es una de las opciones que más se está imponiendo en el sector.

Las grandes petroleras están apostando por desarrollar internamente a sus empleados, lo que implica también utilizar el conocimiento interno, de tal modo que se aseguran que la mayor parte de los esfuerzos formativos que realizan esté alineada con la estrategia de la compañía.

Cepsa, aunque no cuenta con su universidad corporativa, también apuesta “en mayor proporción” por la formación interna “y en muchos casos con monitores internos”, explican desde la petrolera. “De este modo, conseguimos una formación más adaptada a nuestras necesidades concretas que, en muchos casos, son muy técnicas y, por tanto, específicas y difíciles de encontrar fuera”, continúan.

De hecho, la mayor parte de las empresas optan por profesionales internos para conducir sus cursos y programas de aprendizaje. Por ejemplo, Schlumberger selecciona sus formadores de “nuestras líneas de producto y funciones, y deben poseer un  conocimiento de la materia combinado con buenas habilidades interpersonales y de comunicación”.

Schlumberger organiza “la inmensa mayoría de las acciones formativas internamente”, pero también cuentacon proveedores externos para “temas específicos”. La empresa cuenta con centros de formación alrededor del mundo, en los que ofrece distintos cursos tanto técnicos como para el desarrollo de habilidades.

En este misma línea, la petrolera española Repsol, que destina cerca de 20 millones de euros al año a formación, cuenta en Madrid con su propio Centro Superior de Formación, gracias al cual la compañía ha obtenido la Acreditación CLIP (Corporate Learning Improvement Process) que otorga la Fundación Europea para el Desarrollo de Gestión (EFMD, por sus siglas en inglés).

En este centro, situado en Madrid (España), la compañía centraliza su formación, que es principalmente “interna”, explica María Jesús Blasco, directora de Aprendizaje y Formación de Repsol. Sin embargo, si la compañíaidentifica oportunidades, “los empleados participan en actividades formativas que no pueden ser cubiertas de forma interna”, continúa.

Detección de necesidades formativas

Una de las tendencias que se ha impuesto y que tienen clara las compañías del sector es que las acciones formativas tienen que estar alineadas con la estrategia de la compañía. No se trata de tener a los trabajadores más formados, sino a los mejor formados.  Y, por ejemplo, en el caso de Cepsa, son los propios directores de departamentos los que identifican esas necesidades. “Además, disponemos de herramientas de apoyo para facilitar al mando la información de lo que requiere en los puestos para que puedan tomar las decisiones óptimas”. En Repsol apuntan que las acciones formativas se planifican en función de “los vectores de crecimiento de la empresa”.

Hoy en día, continúa María Jesús Blasco, “tienen gran peso los aspectos relacionados con el área de Exploración y Producción, seguidos de Refino y Químico y Comercial. De forma transversal a toda la organización, destacan seguridad y medio ambiente, cultura y valores,  liderazgo y management innovation, eficiencia en costes e internacionalización”. Además de toda la formación que se ofrece internamente, lo que también tienen claro todas las empresas de la industria es que los eventos sectoriales son “un complemento importante que permite estar al día y mantener actualizados aspectos de tecnología específica o de gestión concreta en el mundo del petróleo”, apuntan desde Cepsa, aunque aclaran que “normalmente no tienen la capacidad de formación de necesidades básicas, pero sí son importantes para el mantenimiento y actualización de conocimiento específico y recurrimos a ellos cuando está indicado para cubrir una necesidad formativa”.

En este sentido, la Sociedad de Ingenieros de Petróleo, tanto a nivel internacional como regional, ha conseguido colocar sus eventos en un lugar destacado dentro de la agenda de las compañías petroleras, por su “innovación técnica y metodología, así como la dimensión internacional”, señalan desde Repsol.

 

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