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La demanda de productos petrolíferos en España

Publish Sunday, March 26, 2017 | By: Energía 16

Pedro Antonio Merino García es el director de Estudios de Repsol. Técnico Comercial y Economista del Estado, MBA por el Instituto de Administración de Empresas y Licenciado en Ciencias Económicas, trabaja en la petrolera española desde el año 2000. Previamente, trabajó en el Ministerio de Economía, desde donde participó en las negociaciones europeas para el lanzamiento del euro. Además, formó parte del FMI entre 1992 y 1994

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de productos petrolíferos aumentó en 2015 en 1,85 millones de barriles diarios, lo que supone un incremento del 2 por ciento. Esta cifra ha sorprendido, dado que las primeras proyecciones realizadas en diciembre de 2014 se situaban en solo 900.000 barriles al día, la mitad de la cifra finalmente alcanzada.

Cabe destacar que las estimaciones erraron de manera más significativa en los países desarrollados, donde la mejora de las condiciones económicas y el descenso de los precios provocaron que en lugar de la disminución de la demanda inicialmente prevista, se produjese un aumento del 1 por ciento. Este fenómeno se ha registrado especialmente en los países europeos de la OCDE (que pasaron del -0,4 por ciento de previsión de crecimiento de la demanda al 1,9 por ciento finalmente alcanzada); y entre ellos, por supuesto, en España.

En el caso de nuestro país, hay que recordar que el sector energético ha estado marcado entre 2008 y 2013 por una profunda crisis económica, que ha provocado una caída generalizada de la demanda de energía. Especialmente brusco fue el descenso experimentado por la demanda total de productos petrolíferos en 2013 (de un -8,9 por ciento respecto a 2012), asociado a una relevante disminución anual del PIB (-1,7 por ciento), a un incluso mayor descenso del consumo privado (-3 por ciento) y la fortaleza del euro y de los precios del crudo.

Desde 2014, la recuperación económica ha impulsado la demanda energética. Ese año el PIB experimentó una importante recuperación del 1,4 por ciento y, si bien la demanda total de productos petrolíferos continuó descendiendo, lo hizo ya en una magnitud muy inferior a la caída registrada en 2013. Finalmente, en 2015 la demanda total de productos petrolíferos en España también alcanzó un importante crecimiento, en concreto del 2,5 por ciento, asociado a un aumento del PIB del 3,2 por ciento y a una bajada muy relevante del precio del crudo. El precio del crudo Brent se sitúo en 2015 en un nivel medio de 52,2 dólares por barril, muy por debajo del nivel medio de 2014 (99,4 dólares por barril).

Aunque la demanda de productos petrolíferos es más sensible a la evolución de los indicadores de actividad que al comportamiento del precio del crudo, no se puede negar la importancia de la reducción de los precios en el crecimiento de la demanda. Así, mientras que la sensibilidad de la demanda de productos petrolíferos a la actividad económica se estima en el entorno del 0,6 (un crecimiento económico del 1 por ciento se debería traducir en un crecimiento de la demanda del 0,6 por ciento), calculamos que la sensibilidad de la demanda al precio final de los productos se sitúa en un -0,12.

El crecimiento observado de la demanda en 2015 fue prácticamente generalizado por tipo de producto, exceptuando la demanda de fuelóleos y de gasóleos para calefacción. La demanda de GLP, gasóleos excluido calefacción, querosenos y otros productos experimentó crecimientos anuales muy relevantes, del 12,8 por ciento, el 5,6 por ciento, el 4,2 por ciento y el 3,1 por ciento, respectivamente, alzas acordes con la recuperación de la actividad económica, tanto en la industria como en el transporte, y al descenso del precio del crudo. En el caso del GLP, es notoria la espectacular evolución de la demanda para la petroquímica, con un aumento anual medio del 74,1 por ciento en 2015.

La favorable evolución de la demanda de gasóleos, excluyendo el que se destina a calefacción (+5,6 por ciento en 2015), fue generalizada en todos sus componentes. La demanda de gasóleos de automoción creció un 4 por ciento, ante la recuperación de la actividad económica y del consumo; y la de gasóleos B se incrementó un 4,1 por ciento, beneficiándose de las licitaciones públicas realizadas antes de las diferentes convocatorias electorales que tuvieron lugar en 2015. Por último, la demanda de otros gasóleos, que incluyen los destinados a la navegación marítima internacional, creció un 27 por ciento anual, beneficiándose de la caída de la demanda de fuelóleos ante la nueva normativa internacional relativa al contenido de azufre. En cuanto a la demanda de querosenos, también se comportó muy favorablemente, registrando un aumento anual medio del 4,2 por ciento, acorde a la favorable evolución del transporte aéreo.

Finalmente, la demanda de otros productos registró un crecimiento anual medio del 3,1%. La recuperación fue generalizada en todos sus componentes, tanto los más ligados a la actividad industrial, la petroquímica y el consumo (lubricantes, naftas y otros) como los más relacionados con la construcción (asfalto y coque de cemento).

Adicionalmente, la extraordinaria caída del precio del crudo en 2015, del 47 por ciento en el caso del precio del Brent en dólares y del 37 por ciento si consideramos los precios en euros, ha originado un ahorro en la factura energética de 11.000 millones de euros. Además ha permitido un aumento de la renta disponible de los hogares de unas cinco décimas porcentuales.

Para 2016, se espera que continúe el favorable comportamiento de la demanda, con un crecimiento previsto en el entorno del 2 por ciento, bajo la estimación de que la economía española crezca alrededor del 2,8 por ciento y suponiendo incluso que los precios del crudo en euros se mantengan en niveles similares a los de 2015. 

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