La Era del Shale

13 minuto leer
0

Por Teresa Jiménez 

La combinación de la perforación horizontal y la fracturación hidráulica ha supuesto una revolución en Estados Unidos, que se ha convertido en el principal productor de hidrocarburos del mundo, por delante incluso de Arabia Saudí, trastocando los esquemas del mercado petrolero internacional

El ‘boom del shale’, la ‘revolución del fracking’, el ‘auge del esquisto’… Estos y otros calificativos se ha merecido el aumento de la producción de hidrocarburos en Estados Unidos. Si bien los recursos no convencionales no son una novedad, lo que sí que es cierto es que durante la última década la combinación de la perforación horizontal y la fracturación hidráulica (fracking) ha permitido el acceso a grandes volúmenes de petróleo y gas natural que, anteriormente, no eran viables desde el punto de vista económico. Y ello ha conllevado que el país se convierta en el principal productor de hidrocarburos del mundo, por delante incluso de Arabia Saudí. Todo ello ha tenido como consecuencia una crisis en el mercado petrolero, con caídas de los precios del crudo que han llegado a superar el 70 por ciento (con mínimos que se alcanzaron a principios de este año, cayendo el WTI por debajo de los 25 dólares el barril). Y es que los principales actores del mercado han señalado el aumento de la producción de hidrocarburos en Estados Unidos como la principal causa del vaivén del sector petrolero de los últimos años. El principal consumidor de petróleo y gas del mundo ha dejado de necesitar importar hidrocarburos como en décadas anteriores, lo que ha ocasionado grandes excedentes en el resto de productores, que se pelean por encontrar un comprador. Y no sólo eso, sino que se han dado los primeros pasos para que la prohibición de exportar crudo se levante, un hecho que podría hacer tambalear aún más las cotizaciones del crudo.

Si bien el fin de las limitaciones a las exportaciones de crudo está en la agenda política, aún habrá que esperar para que estén a pleno rendimiento. Mientras tanto, los productores estadounidenses han demostrado tener una mayor resiliencia de lo esperado a las condiciones del mercado. Arabia Saudí, y con este país el conjunto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), decidió en la reunión del cártel en diciembre de 2014 no tomar medidas que limitaran o redujeran la producción, con lo que lanzaba un claro mensaje de que dejaría caer los precios para hacer frente a la creciente competencia estadounidense. El Efecto limitado Aunque la producción en Estados Unidos se ha resentido por esta decisión, su efecto ha sido limitado. Según el último informe de previsiones a corto plazo de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), la producción de petróleo crudo en 2016 promediará en los 8,8 millones de barriles diarios y el año que viene en los 8,5 millones de barriles diarios. Aunque supone una caída de la producción con respecto al promedio de 2015 (9,4 millones de barriles diarios), el organismo arrojó una mejora de 200.000 barriles al día para el año que viene con respecto a la previsión de su informe anterior. Y la explicación se encuentra en la asunción de una “mayor actividad de perforación, eficiencia de los taladros y mayores niveles de productividad de los pozos que en previsiones anteriores”, en clara relación al aumento del número de equipos de perforación en el país en los últimos meses.

Así, por ejemplo, a mediados de septiembre el número de equipos de perforación en activo se situó en 506, lo que suponía un aumento sobre los meses anteriores, pero aún muy por debajo de los 842 que estaban en funcionamiento un año antes, según los datos de la empresa de servicios petroleros Baker Hughes. Lo cierto es que los bajos precios del petróleo han afectado a las petroleras independientes al igual que a los grandes jugadores internacionales, pero a pesar de ello, las compañías, sobre todo las que han conseguido alcanzar cierto tamaño, podrán resistir el temporal. Los nombres de Anadarko Petrolem, Chesapeake Energy, ConocoPhillips, Encana, Pioneer Natural Resources, EOG Resources o Talisman Energy (propiedad ahora de Repsol) se suman a los de las grandes compañías como Chevron, ExxonMobil, Shell o BP, y de hecho, son estos “pequeños gigantes” los que han conseguido los mayores avances en la tecnología de perforación de las formaciones de esquisto. Aunque existe riesgo de que 19.000 millones de dólares en bonos de proyectos energéticos queden sin pagar, lo cierto es que las compañías han conseguido hacer frente a sus obligaciones ganando en eficiencia y también realizando ampliaciones de capital (más de 22.000 millones de dólares hasta mediados de 2016), y no se prevé que la crisis se agrave más allá de la coyuntura actual. De hecho, la situación del mercado petrolero ha llevado a las compañías a dar lo mejor de sí mismas, y ya hay petroleras que han conseguido llevar los break even de algunos yacimientos de shale oil y shale gas por debajo de los 30 dólares el barril. Según un análisis realizado por Bloomberg, muchos de los pozos perforados en las cuencas de Permian y Eagle Ford ya han conseguido puntos de equilibrio por debajo de los 25 dólares el barril, lo que asegura la actividad en estas áreas.
Distintas áreas Estados Unidos cuenta con 59 cuencas de recursos de esquisto. El país se ha colocado en el podium de estados con mayores reservas de no convencionales. En concreto, los recursos shale gas son los mayores del mundo y los de shale oil le sitúa en el segundo puesto, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés). Su potencial, por lo tanto, es elevado. La producción de gas es precisamente la que ha experimentado un gran desarrollo en los últimos años, con las cuencas de Marcellus y Haynesville como principales zonas productoras. Por su parte, las cuencas de Eagle Ford, donde se llegaron a extraer más de 4,5 millones de barriles de crudo al día, y Bakken destacan en la producción de shale oil  Con todo ello, y a pesar de que la actividad se ha ralentizado considerablemente en los últimos dos años, Estados Unidos tiene asegurado un futuro petrolero. En concreto, según los datos de la IEA, las reservas de shale gas del país ascienden a 610 billones de pies cúbicos de gas natural, mientras que las de shale oil se situarían en los 59.000 billones de barriles. Y estas cifras podrán seguir aumentando a medida que se registren mejoras en tecnología. No hay que olvidar en este sentido que la revolución del shale no comenzó hasta hace una década y aún tiene un largo camino que recorrer

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Energía 16
Cargue Más En Actualidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira además

Aldeanos peruanos apagan en los campos 50 pozos de petróleo

Los pobladores de la Amazonía de Perú cerraron 50 pozos de petróleo en protesta por las ne…