Las compañías de Trading, La mano invisible del mercado

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Por Teresa Jiménez 

El mercado internacional del petróleo tal y como hoy lo conocemos no puede concebirse sin el papel de los traders, compañías que se han convertido en verdaderos gigantes del sector

Las compañías de trading son las grandes desconocidas en el mercado petrolero. Y no porque sus nombres (Vitol, Glencore, Trafigura…) no llenen titulares, sino porque las operaciones que llevan a cabo no despiertan tanto interés como lo puede hacer un nuevo descubrimiento.

Sin embargo, el tamaño de estas empresas, originalmente de carácter comercial, no tiene nada que envidiar al de algunas de las petroleras internacionales. La mayor de ellas, Vitol, facturó el año pasado 270.000 millones de dólares, por encima de los ingresos de compañías como Repsol o ENI y cerca de los otros jugadores de la liga de grandes petroleras internacionales.

Y, lo que es más importante, mueven inmensas cantidades de petróleo. Vitol asegura que cada día pasan por sus manos cinco millones de barriles de petróleo, mientras que Glencore indica que suministra el 3 por ciento de la demanda mundial diaria de crudo, es decir, más de 2,7 millones de barriles de crudo al día.

Pero no es la única. Koch Industries procesa más de 600.000 barriles diarios en sus plantas y cuenta con más de 4.000 kilómetros de tuberías para transportar petróleo crudo, gas y todo tipo de productos destilados. Y en 2014, Trafigura gestionó 120,4 millones de toneladas de petróleo y productos destilados.

Para que estas cifras cobren sentido, basta decir que ExxonMobil, la mayor petrolera internacional, produjo cuatro millones de barriles de petróleo equivalente en 2014, por debajo de las cifras que gestionó Vitol.
Cómo funcionan Las compañías de trading nacieron en sus orígenes como empresas comerciales, que operaban como intermediarios entre la oferta y la demanda de una materia prima concreta. Y, de hecho, para muchas refinerías y empresas que precisan de petróleo para su refinamiento, son la forma más sencilla de acceder al petróleo.

Pero, poco a poco, han ido aumentando su actividad, ya sea hacia otros productos (pero siempre dentro de las commodities) o hacia otras actividad relacionadas.

Así, como lo explica Craig Pirrong, profesor de Finanzas de la Universidad de Houston, estas compañías se dedican “a la transformación de materias primas, ya sea en el espacio, logística; en el tiempo, almacenamiento; y en la forma, procesamiento”. Es en una o en todas las fases de este proceso (transportando por diversos medios, ya sea buques, tren o ductos; almacenando, para proveer a sus clientes cuando lo necesiten o cuándo encuentren oportunidades de mercado por el precio; o procesando la materia prima y vendiendo el producto final) en las que las empresas de trading consiguen generar valor para lograr los márgenes que les llevan a conseguir sus cuantiosos beneficios (Trafigura consiguió un beneficio bruto de 2.000 millones de dólares en el año 2014).

Aunque el modelo de estas empresas podría parece similar entre sí, ni las actividad ni la composición de los activos ni la estructura de las principales compañías del sector es igual. La mayoría de ellas (exceptuando Glencore y Noble Group) son privadas y no cotizan en Bolsa. Y, gran parte de ellas no sólo opera en el negocio de los recursos de hidrocarburos, sino que también trabaja con otras materias primas.

Diversificación en el sector petrolero

En sus inicios, estas compañías actuaban de intermediarios entre la oferta y la demanda de crudo, ya que la producción no se encuentra en los principales lugares de consumo, poniendo en contacto a consumidores y productores. Un negocio que también despertó el interés de las principales petroleras internacionales, que, exceptuando ExxonMobil, cuentan con sus propios departamentos de trading para conseguir, para sus propias refinerías, el tipo de crudo que precisan en cada momento; o para vender el crudo que no tienen capacidad para procesar.

Sin embargo, con el tiempo, las empresas de trading han ido avanzando en su modelo de negocio, incluyendo otras actividades relacionadas con la cadena del petróleo, principalmente en los negocios de midstream y downstream, pero no únicamente, ya que muchas de ellas también se han adentrado en el negocio de upstream. Una de las más activas ha sido Glencore, que en 2012 protagonizó la mayor operación del sector de los últimos años, con la adquisición de Xstrata por 43.242 millones de dólares.

Pero no ha sido el único movimiento en el sector. Vitol adquirió un bloque offshore en Costa de Marfil en el año 2012, aunque su negocio se encuentra más en las áreas de midstream y downstream. Gunvor tiene intereses en bloques en el mar Caspio, Congo, Papúa Nueva Guinea... Y no serán las únicas operaciones que se verán. En la última conferencia de materias primas organizada por Reuters, los traders aseguraron contar con recursos suficientes para salir de compras, pero aún se muestran prudentes debido a que los activos que están disponibles están por encima del precio del mercado actual o los interesantes no están a la venta.

“Los activos o son problemáticos, y no está claro quién quiere ser su dueño, o son activos interesantes pero su precio no ha bajado lo suficiente como para representar una oportunidad”, indicaba el CEO de Mercuria, Marco Dunand. Las empresas comerciales, que se benefician de la volatilidad del precio porque cuentan con capacidad de almacenaje (o la crean, como han hecho hoy en día en supercargueros que están esperando a desembarcar el petróleo cuando su precio mejore), han aprovechado también el momento para desprenderse de activos.

Por ejemplo, Trafigura se anotó 900 millones el año pasado por la venta del 80 por ciento de su terminal de almacenamiento en Corpus Christi, Texas. Gunvor, según los analistas, tendría 2.000 millones, que ha obtenido por la venta de sus activos en Rusia, disponibles para realizar compras. Y así lo confirmó su CEO, Torbjorn Tornqvist: “Tenemos una gran cantidad de dinero en efectivo”.
Papel de financiadores

Más allá de su papel como suministradores de petróleo, una de las principales funciones que han adquirido es la de financiación, tanto a los productores como a los compradores, lo que les permite crear un ciclo completo de negocio (no sólo proveen de la materia prima, si no que también ofrecen servicios de gestión de riesgos y de financiación), aumentando el control sobre la información del mercado. Y han sido intermediarios de un valor incalculable para algunos países en momentos concretos. Por ejemplo, durante las sanciones a Irán han aprovechado los resquicios legales que permiten el intercambio de alimentos (que ellos proveen) para superar el embargo.

También se rumorea que Vitol suministró combustibles a los rebeldes libios a cambio de un contrato de suministro en el país, una vez depuesto el Gobierno del coronel Muamar el Gadafi. Al mismo tiempo, en Siria, apostaba por el gobierno de Bashar al Assad, que recibía sus suministros de petróleo mientras éste trataba desesperadamente de reprimir a sus rebeldes locales. Esta actividad en las fronteras del comercio legal ha puesto en aprietos a más de un trader. Trafigura aceptó pagar una multa de cinco millones de dólares después de que en el 2001 se descubriera un buque en aguas del Caribe transportando cantidades ilegales de crudo iraquí.
Principales ‘hubs’

Lo cierto es que estas compañías han establecido sus bases de operaciones en puntos estratégicos. Amsterdam, en Europa; Singapur, en Asia Pacífico; Texas, en Estados Unidos; Calgary, en Canadá; o Dubái, en Emiratos Árabes, son algunos de los puntos en los que su presencia es destacada. Pero aún tienen una parte del mundo por explotar: América Latina. Y no porque no tengan presencia ni operen en la región. Trafigura obtiene el 15 por ciento de sus ventas de la región, por ejemplo, gracias, en parte, a su filial Puma Energy. Sin embargo, como apunta el informe de Deloitte, A look at some current issues facing energy and commodities traders, la crisis económica que ha afectado a las economías desarrolladas, ha hecho que los traders busquen nuevas oportunidades, y Latinoamérica se encuentra hoy en día en el foco de las posibles inversiones de las compañías de trading.

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