“España puede sustituir una parte importante de las importaciones europeas de gas ruso” | Energía16

“España puede sustituir una parte importante de las importaciones europeas de gas ruso”

Publicado el Lunes, 01 de Agosto de 2016 | Por: Teresa Jiménez

¿Quién es?

Marta Margarit ocupa el puesto de secretaria general de Sedigas desde enero de 2008. Anteriormente, había desarrollado su carrera profesional en Accenture, donde se especializó en industrias de proceso como las de cemento, metal, química o petróleo. Este último sector le llevo a Argentina, donde estuvo trabajando para petroleras locales e internacionales. Desde 2004 hasta que ocupó el puesto de secretaria general de Sedigas trabajó como consultora freelance para diversas empresas, entre ellas Zicla, de la que fue socia fundadora. Margarit es ingeniera industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona, y cuenta con MBA por Esade y un Executive MBA por la Universidad de Chicago.

El gas es una de las pocas fuentes de energía que experimentó un aumento de su demanda en el año 2015, y Sedigas prevé que siga incrementándose, ya que es una de las energías que aún tiene recorrido en España, además de que el país puede servir de puerta de entrada para el gas de distintas regiones del mundo a Europa.

Tras la Conferencia sobre el Clima de París, se ha hablado mucho del gas como alternativa para reducir las emisiones. ¿Está viviendo el gas un momento dulce tanto en España como internacionalmente?

Los acuerdos de París vienen a constatar el papel clave que jugará el gas en una economía baja en carbono. Una vez ratificado el Acuerdo de París y en este marco, el gas tiene mucho que aportar: la implantación de esta energía para el transporte terrestre y marítimo, y en puertos; la utilización de gas en generación eléctrica, en lugar de combustibles más contaminantes, y una mayor presencia de equipos de climatización a gas en nuestros edificios de servicios y viviendas, forman parte de la solución.

¿Cómo definiría España en el mapa gasístico internacional?

España goza de una óptima posición estratégica, ya que estamos situados en el eje del Mediterráneo y del Atlántico, y estamos conectados con Europa a través de Francia. Además, somos un país de la Unión Europea, una zona políticamente estable, con capacidad de recibir gas de cualquier origen.

Así, España puede suministrar gas a Europa procedente de sus dos gasoductos con Argelia o de sus regasificadoras (que le permiten descargar GNL procedente de cualquier lugar del mundo). Con una capacidad de entrada de gas desde Argelia de 21,5 billones de metros cúbicos, y una capacidad de entrada de gas a través de sus plantas regasificadoras de 60,12 bcm, España se posiciona como la puerta de gas a Europa. La mejora de la capacidad de interconexión con Francia es la clave para la creación de un corredor suroeste de entrada de gas hacia Europa.

¿Qué oportunidades hay en España para el desarrollo de gas?

En el caso de los usos de calefacción, por ejemplo, aún queda recorrido para promover el gas, en detrimento del carbón, la biomasa y el gasóleo. Sin duda, aquí tenemos una gran oportunidad, que sería una mayor penetración del gas en los sectores residencial y terciario para usos térmicos, con lo que se reducirían considerablemente las emisiones de óxido de nitrógeno y de azufre, así como las emisiones de partículas sólidas, todos ellos contaminantes altamente perjudiciales para la salud. Dado que el gas contribuye de manera determinante a satisfacer los retos climáticos existentes, en todas aquellas localidades de más de 20.000 habitantes convendría tomar medidas para mitigar las emisiones a la atmósfera.

¿En qué segmentos hay mayor campo de desarrollo: residencial, industrial, espacios públicos?

Aparte del sector residencial, un campo interesantísimo y donde se están dando avances muy importantes es el sector del transporte. La contaminación atmosférica que existe en las ciudades procede en un 70-80 por ciento del automóvil privado y de las flotas de transporte. El uso de gas natural vehicular, el que se usa en medios de transporte terrestre y marítimo, es uno de los casos más evidentes de reducción drástica de la contaminación ambiental. Si España establece medidas para favorecer una mayor penetración del gas natural y su uso en el sector del transporte se viera incrementado un 3 por ciento de aquí a 2030, se conseguiría reducir un 1 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero y un 2 por ciento las de óxido de nitrógeno, sin que exista un coste adicional para los consumidores. En la actualidad, unos 5.000 vehículos ligeros circulan en España con gas natural vehicular, pero hay estudios que hablan de que esta cifra podría llegar a 660.000 vehículos en 2045. El país cuenta con tecnología del gas natural vehicular muy madura que puede permitir importantes logros en transporte de mercancías. En el sector ferroviario también hay avances muy interesantes.

“La interconexión con Francia es la clave para crear un corredor suroeste de entrada de gas hacia Europa”

La demanda de gas natural creció un 4,5 por ciento el año pasado, por encima del crecimiento de la demanda eléctrica, ¿cree que seguirá esta tendencia, se acentuará o se moderará?

El incremento de la demanda de gas natural se ha apreciado en todos los sectores de actividad, entre ellos el doméstico-comercial, el industrial y el correspondiente a la generación eléctrica en centrales de ciclo combinado. Somos optimistas, y ante un escenario como el actual, el apoyo del gas natural es básico para conseguir una mejor calidad de vida. Si a estos elementos, se le suma la competitividad económica del sector, sin duda, el gas natural tiene garantizado un importante espacio en el mix energético de futuro.

¿Cómo prevé que evolucionen los ciclos combinados en nuestro país?

Los ciclos combinados están demostrando que son los mejores garantes de la estabilidad del sistema eléctrico y el mejor complemento de las renovables en momentos de bajo funcionamiento de estas energías. En este sentido, durante 2015 la actividad de los ciclos aumentó de manera muy significativa, concretamente en un 18,2 por ciento debido, en primer lugar, al incremento de la demanda eléctrica y a un menor funcionamiento de la generación hidráulica y de la energía eólica. Las características técnicas de los ciclos combinados permiten que entren en operación, de una manera casi inmediata, ante cualquier interrupción de las energías renovables. Además, por sus características tanto ambientales como económicas, esta forma de generar energía es la tecnología tradicional más eficiente. Auguramos, por tanto, una evolución positiva dado que el futuro de producción eléctrica basada en renovables exige al gas como tecnología flexible, barata y limpia que cubra la demanda.

“El gas natural tiene garantizado un importante espacio en el mix energético de futuro”

Las interconexiones son uno de los temas de más transcendencia para el sector, y el MidCat ha sido incluido como proyecto prioritario por la Unión Europea, ¿cómo prevé que sea su desarrollo? ¿Y cuáles serán las oportunidades para España una vez que sea una realidad?

Desde Europa, los Veintiocho han hecho especial hincapié en la necesidad de acelerar proyectos de infraestructuras como las interconexiones de gas de las regiones periféricas, con el fin de garantizar seguridad energética y caminar hacia un “Mercado Común de la Energía”. En este sentido, Europa se ha dado cuenta de que es importante diversificar fuentes de suministro, y España ofrece aquí la capacidad de sustituir una parte importante de las importaciones de gas ruso. Es muy importante que nuestro país cuente con interconexiones reversibles con Europa que permitan el flujo de gas desde nuestro país al continente, y también el flujo inverso que permita diversificar aún más el suministro español. Confiamos en que para 2020 el MidCat sea una realidad.

España se está posicionando como un hub para el GNL, ¿qué puede aportar España y cuáles son los mercados que podrían ser sus principales clientes?

España está especialmente bien posicionada para ser hub de gas natural licuado en Europa. De hecho, en 2014 España fue el país con mayor volumen de GNL reexportado en el mundo, con un 60 por ciento del total. Y esto es así porque somos el país europeo con mayor capacidad de regasificación, ya que contamos con siete plantas regasificadoras de las 22 que tiene Europa. La realidad del GNL permite que España, actualmente, esté recibiendo gas de 11 orígenes distintos, mientras que en Europa se pueden enumerar hasta 6 países que dependen de un único proveedor, Rusia, el principal suministrador de gas de Europa con una cuota del 27 por ciento del total consumido. Con excepción de España, Portugal, Reino Unido y Dinamarca, todos los miembros de la Unión Europea cuentan, en mayor o menor proporción, con gas ruso en su mix energético. Este posicionamiento de España mejoraría, no cabe ninguna duda, si el proyecto de MidCat viera la luz, porque tendríamos capacidad de aumentar la aportación de gas al continente hasta alcanzar los 15,1 bcm. Están además apareciendo nuevos países importadores de GNL en zonas del sudeste de Asia e India, lo que hace muy interesante que España pueda posicionarse como un hub de GNL en el Mediterráneo.

“Confiamos en que para 2020 el MidCat sea una realidad”

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector gasista en España?

Tal y como quedó patente en la recientemente pasada Reunión Anual del sector gasista, el principal reto que afronta el gas es que siga manteniendo un papel relevante en el futuro mix energético: el gas es hoy en día, y lo será en el futuro, clave para la transformación de un sistema energético que camina hacia una economía baja en carbono, en sustitución de fuentes más contaminantes como el carbón o el petróleo. Y esto es así porque el gas es el combustible fósil menos contaminante, es una fuente de energía muy limpia, con escasas emisiones, y debemos velar, por tanto, por la presencia del mismo en el mix energético porque una mayor presencia del gas natural en el sector terciario, residencial y en el transporte contribuiría a la mejora de la calidad del aire local y global. La flexibilidad, firmeza y su reducido nivel de emisiones de dióxido de carbono convierten al gas en un apoyo esencial para aumentar la penetración de las renovables en el sector eléctrico. Además, preservar los niveles de consumo de gas natural en el sector industrial español garantizaría mantener la competitividad de la economía española.

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