NET Powe instalará en Texas una planta de gas natural cero emisiones

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NET Powe instalará en Texas una planta de gas natural cero emisiones

El sector energético está pendiente de La Porte, en Texas, donde NET Power ultima la puesta en marcha de la primera planta experimental de gas natural que, si todo marcha, producirá electricidad de bajo coste y sin emisiones a la atmósfera. Esto incluye el CO2 que, con esta tecnología, se captura y aprovecha para que haga rotar la turbina de combustión que genera la electricidad.

Este avance “será la piedra angular de una infraestructura energética global, que es limpia, asequible y flexible”, asegura Bill Brown, máximo responsable de NET Power. Antes de eso, sin embargo, la firma tendrá que acabar los trabajos de construcción de esta unidad de 50 Mw, que arrancaron en el otoño de 2016, además de demostrar que, en la práctica, el sistema funciona según lo esperado.

Y lo que se espera es que, esta prueba, suponga el punto de partida de una nueva generación de plantas para la producción de energía, pero limpia, e incluso con capacidad para generar CO2 de calidad que puede emplearse en procesos industriales como la extracción de petróleo mejorada. Con ello, se abriría la puerta a una fuente más de ingresos que favorecería una reducción de los costes de producción de electricidad mediante esta tecnología. Así del entorno de los 35 euros por megavatio-hora que se alcanzarán con la primera planta, se espera bajar al menos hasta los 17 con la venta de subproductos.

Pero más allá de la competitividad en precio, el sistema que se probará en esta planta cuenta con ventajas significativas, además de su menor impacto ambiental. La abundancia de gas natural atractivo en costes es una de ellas. Además, en comparación con otras propuestas, esta unidad que aprovechará el gas de efecto invernadero para sus propios procesos, generaría electricidad “sin los riesgos de desarrollo de la energía nuclear, las restricciones geográficas de la hidroeléctrica, ni los problemas de intermitencia de la solar y la eólica”, según el MIT Technology Review.

Pero, ¿en qué consiste el funcionamiento de esta planta de gas que aspira a revolucionar el sector? Como detalla la misma fuente, frente a las clásicas centrales que, para convertir el agua en vapor, queman el combustible fósil; lo que se está probando en Texas es prescindir del ciclo de vapor de agua y usar dióxido de carbono supercrítico.

Así, el innovador proceso quema gas natural con oxígeno y emplea dióxido de carbono de alta presión, en vez del “vapor ineficiente de muchas de las plantas de energía”, para que se accione la turbina que genera la electricidad. El procedimiento, asegura la firma, solo produce electricidad, agua líquida y CO2 listo para reconducirse a otras industrias.

“Si se desarrolla como se anuncia, podría ser auténticamente revolucionario”, sostiene Jesse Jenkins, investigador del campo de la energía en el MIT. Sus palabras apuntan a la cautela, en un campo en el que, como recuerda el propio instituto, son muchas las iniciativas exploradas y muchos también los fracasos que se suman entre ellas.

Para inclinarse del lado de los proyectos exitosos, NET Power ha puesto sobre la mesa 140 millones de dólares. Con ellos se cubrirá el diseño y la construcción de esta planta piloto, pero también la mejora de la tecnología y la puesta en marcha un completo programa de pruebas que permitirá examinar los resultados.

Aunque el sistema se anuncia como cero emisiones, desde el MIT matizan. Además de la extracción de gas natural y el impacto ambiental que esta genera, la derivación de los subproductos de la planta a la extracción de petroleo sumaría a la quema de combustibles fósiles. “Es muy probable que la suma de ventajas dé como resultado un beneficio ambiental neto”, deducen no obstante sobre los potenciales efectos de esta tecnología.

Detrás de ella está una alianza tejida por 8 Rivers Capital, Exelon Generation y CB&I que, unidas en NET Power, toman posiciones para operar como licenciatarias de esta tecnología para la industria del gas, así como para la eléctrica y la petrolera. Las conversaciones han arrancado y, mientas se avanza hacia el final de la central de pruebas en Texas, se apunta ya a 2019 para la puesta en marcha de la primera planta comercial.

Tomado de Ecoinventos

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