“En 10 años, la termosolar será competitiva en precios”

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¿Quién es?

Luis Crespo (Madrid, 1952), es secretario general de Protermosolar, la Asociación Española de la Industria Solar Termoeléctrica, desde febrero de 2008. Ingeniero aeronáutico, y doctorado en la misma ingeniería, Crespo ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el sector de las energías renovables, dirigiendo, entre otros organismos, la Fundación Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables de Andalucía. Desde 2011, es además, presidente de ESTELA, la Asociación de la Industria Solar Termoeléctrica a nivel europeo, desde la que intenta impulsar esta tecnología  en Europa.

Desde el año 2012, la industria solar termoeléctrica vive un parón en España. La moratoria a las renovables supuso un freno a la inversión en nuevas instalaciones, pero desde Protermosolar, defienden la viabilidad de esta tecnología como alternativa a los combustibles fósiles, destacando, entre otras cuestiones, la gestionabilidad de la energía que produce.

¿Cuál es la situación de la industria soltar termoeléctrica en España?

Una cosa es la industria y otra serían las plantas. Las plantas están operando perfectamente, la verdad es que con orgullo vemos como cada año las empresas, aunque algunas plantas llevan ya tres años en operación, son capaces de incrementar su producción, y este año hemos batido el récord de generación termoeléctrica con más de 5 teravatios/hora. La verdad es que las plantas funcionan como un reloj, operan bastante bien, la tecnología está mostrando su fiabilidad y el almacenamiento funciona perfectamente que era la apuesta más fuerte que hicimos. Tener esa performance demostrada es lo que está dando mucha fortaleza para que sean nuestras empresas las que ganen proyectos internacionales.

A nivel internacional, el gran efecto negativo que ha tenido toda la reforma retributiva del sector ha sido que ganar un proyecto en Sudáfrica o Marruecos, si tú quieres ser el concesionario o el promotor, cuesta más o menos medio millón de euros. El problema es que antes  en España las plantas termosolares estaban retribuidas tal y como decía el Real Decreto 2366/1994, y las empresas tenían un cierto margen para hacer esa actividad de promoción exterior que ahora no tienen. Ahora es casi imposible pensar que podamos promocionar proyectos fuera, pero lo cierto es que, como somos los mejores del mundo en tecnología, cualquiera, ya sea EDF, Aqua, Solar Research, que gana un proyecto en Sudáfrica o Marruecos a quien llama es a las empresas españolas para hacerlo, con lo que los que seguimos haciendo las plantas en el mundo entero somos los españoles. En ese sentido, la industria está teniendo una cierta continuidad que en España  ya no tiene.

¿Por qué en España ya no tiene esa continuidad?

En España lo que ocurrió es que el primer decreto del año 2012, que hizo este Gobierno, fue la moratoria a las renovables. Desde 2012, muy recientemente se han subastado las primeras plantas de eólica y de biomasa, desde que llegó el Partido Popular al Gobierno, no ha habido ningún tipo de apoyo a centrales renovables. Es verdad que en España hay una sobrecapacidad instalada, y eso va en contra de cualquier que quiera hacer un nuevo proyecto de generación en España. El horizonte es muy malo salvo que ahora realmente el Gobierno se de cuenta de que las plantas que hay que construir son aquellas que van a estar operativas en 2030-2035-2040, cuando se supone que ya las centrales de combustible fósiles no van a poder apoyar tanto como están apoyando ahora, y por lo tanto donde la gestionabilidad es imprescindible. Nuestra primera función con el nuevo Gobierno es hacerle ver que el crecimiento de las renovables en España, que aún es necesario para cumplir los objetivos de 2020, tiene que ser, no solo de un porcentaje de renovables, sino que debe incluir la gestionabilidad. El desarrollo de renovables sin gestionabilidad no es sostenible a largo plazo.

¿Está realmente paralizada la industria? ¿O es de las que menos se ha visto afectada por los reales decretos?

En términos de inversión, ha sido cero, no ha habido inversión en España. Y la modificación retributiva lo que ha impedido es que las empresas españolas hayan podido ser promotoras en el extranjero. Y eso ha supuesto un daño irreparable porque hemos dejado el camino abierto a competidores muy potentes. Y en empleo, cuando aún construíamos centrales, teníamos un nivel de empleo directo en nuestro sector del orden de 25.000 personas, y ahora estamos en 4.000 personas, que son la gente ligada a la operación de las plantas. Es verdad que a diferencia de otras tecnologías, nuestras plantas cuestan lo que cuestan, pero también aportan bastante empleo incluso en la operación. De hecho, cada una de las 50 plantas que tenemos en operación en España, cuentan con 50 personas contratadas. Al final hay cerca de 2.500 personas ligadas a la operación de las plantas, y por ello, es un sector muy relevantes en algunas regiones.

Dados los programas de los partidos políticos, ¿cómo ve el horizonte en la próxima legislatura? ¿Se prevén cambios?

Yo creo que sí, e incluso el Partido Popular, quiere cambiar el tema. No me cabe duda de que el nuevo futuro es cien por cien renovable y es ya una realidad. Nadie duda hoy de que toda la nueva generación será renovable, lo que pasa es que lo viejo aún durará un poco. Con todos los partidos hemos hablado, y todos nos han transmitido un feeling muy positivo de que el futuro será más renovable.

El secretario de Estado de Energía dijo hace poco que “por su naturaleza las renovables son intermitentes sin certeza de sol o viento, y eso hay que cubrirlo, genera una incertidumbre en el mercado, eso hay que cubrirlo, lo que genera un coste de 1.000 millones de euros, ¿qué tiene que decir?

Después de diez años de desarrollo de renovables hemos llegado a una conclusión, y es que hay dos tipos de renovables. Unas que son muy baratas pero no son gestionables, y otras que son gestionables pero son un poco más caras. El secretario de Estado se referirá a la situación de las primeras, que necesitan un respaldo. El problema es que ese respaldo cuesta. Lo que me gustaría es que el nuevo Gobierno entendiera es que hay una cosa muy clara, en España no habrá nunca ni una central de carbón, ni una central de ciclo combinado ni una nuclear, porque ningún banco en su sano juicio puede financiar una central que queme un combustible fósil sin saber si la COP, y no ya la 21 sino las siguientes, le va a decir que la tasa de carbono cuesta una barbaridad o pone restricciones a la operación. Realmente el tema del cambio climático va tomando peso, las medidas que se han tomado en París van a ser difíciles de implementar y a medida que avancemos en los próximos años la necesidad de una regulación más estricta sobre no poder quemar combustibles fósiles va a estar ahí. La Agencia Internacional de la Energía aún no lo reconoce, pero yo me atrevo a afirmar que en los próximos cinco años vamos a ver cómo la proporción de nueva capacidad en el mercado de renovables, que ahora mismo es del 65 por cierto (con la convencionales en el 35 por ciento), va a ser del 90 por ciento. Y por supuesto en Europa no va a haber ninguna central nueva de combustible fósil. Hay renovables que son gestionables, sin ir más lejos la hidráulica, la biomasa y la termosolar. Y lo que tenemos que hacer, aunque hoy en día es un poco más cara, es apostar por ella. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía en muchas de las regiones del mundo ya prevé que en el año 2050 la tecnología dominante va a ser la termosolar. No seamos miopes, apostemos por ello.

Teniendo en cuenta las tendencias mundiales, como ha quedado patente en la COP21, ¿no va España a contracorriente? ¿Hemos retrocedido en el desarrollo de renovables?

Desde el año 2012, no se ha apoyado. En España tenemos un caso particular, porque teníamos el déficit tarifario y el exceso de capacidad. Esos dos factores juegan en contra de que pueda haber una promoción de las renovables muy decidida en nuestro país. Lo que decimos es que no estamos pidiendo que haya otros 2.000 MW de termosolar más, sino que a partir de ahora las nuevas subastas que haya para cumplir los objetivos del 2020 de renovables tengan dos tipos de subastas, unas que sean para las gestionables y otras para las no gestionables, o que sean subastas por tecnología, como se ha hecho realmente. Que a cada una se le trate en función de su madurez a nivel de precio en estos momentos.

Dada la circunstancia de sobrecapacidad del mercado español, el desarrollo es muy limitado…

En España más pronto que tarde tendremos que pedir que las centrales de carbón se cierren, y a la nuclear alguien debería atreverse a meterla en rentabilidad razonable, y por tanto, ya veremos como no hay ningún interés en alargar la vida operativa. La transición no es para mañana, pero en el escenario 2020 ya habrá que empezar a pensar en cómo reemplazar tecnología fósil por tecnología renovable gestionable, y es algo que hay que empezar a construir ahora. desde que llegó el Partido Popular al Gobierno, no ha habido ningún tipo de apoyo a centrales renovables, de hecho a muchas empresas les gustaría desmontar el ciclo y llevárselo a otro país, porque hay mucho ciclo que está operando muy pocas horas. Una situación más racional en la que hubiera menos ciclo combinado y más renovables gestionables sería el horizonte a 2020 que deberíamos plantearnos.

La situación no es mejor en Europa, donde no se sumó ningún megavatio en el año 2014. ¿Cómo fue 2015?

En Italia, que era otro país en el que había expectativas de desarrollo del sector, no ha sido así por limitaciones legislativas y medioambientales, y por algo que no hemos sido capaces de entender en España, y es que ha habido mucha oposición social. En España no ha sido así, porque las renovables siempre han sido un win-win para todos. Portugal tiene zonas muy buenas para el desarrollo de plantas; en Italia en breve habrá una nueva legislación que espero que de un impulso a la termosolar, y en Grecia y en Chipre había unos proyectos aprobados para financiarse por la Unión Europea, pero desgraciadamente por las dificultades económicas no se han podido desarrollar.

Si la interconexión eléctrica en Europea empieza a ser una realidad, ¿habrá más campo de desarrollo para la industria?

Ahora mismo, la conexión con Francia se ha ampliado, y lo que antes eran 2.000 MW ahora son casi 5.000. Hay algunos mitos que deberían deshacerse, como que importamos mucha nuclear de Francia, porque físicamente es imposible, aunque ahora se haya ampliado. En un futuro lejano, si Europa quiere ser energéticamente sostenible tiene que depender del viento del mar del Norte y del sol del sur de Europa. En esa visión a largo plazo, la interconexión es imprescindible, porque el viento y el sol están estacionalmente compesados y es muy fácil llegar a ser sostenibles energéticamente. Desde ESTELA estamos defendiendo que las interconexiones avancen, que sean super GRID, y que sean una realidad lo antes posible, porque de esa manera podremos hacer más proyectos aquí que Europa necesita, y en los meses de veranos seremos capaces de suministrar mucha energía al centro de Europa.

¿Siguen siendo las empresas españolas líderes a nivel mundial? ¿O están comiendo el terreno las compañías de otros países?

Yo diría que sí, pero aún lo podemos defender un poco. No somos ya promotores fuera, con lo que hemos perdido ese empuje promotor que teníamos hace unos años, sin embargo aún mantenemos el ser constructores fuera. Eso significa que las empresas siguen haciendo un esfuerzo inversor. Todas las empresas estaban haciendo investigación propia, hay muchas empresas que están haciendo modificaciones, en general, incrementales, aunque también están algunas pensando en nuevos conceptos, lo que hace que cuando hagan una oferta fuera sean mejor valoradas que otras que no lo hacen. Somos campeones del mundo en tecnología y en construcción, con lo que sabemos que en todo el mercado nuevo que se está abriendo, España va a tener mucho que decir, Y eso también gracias a que tenemos 50 plantas, tenemos know how de operación, lo que posiciona mejor a las empresas a la hora de ganar proyectos fuera. Nadie como nosotros sabe cómo sacar el máximo partido a una planta termosolar, además de que nadie sabe cómo construirla como nosotros. Tenemos un gran volumen de mercado que poder defender, y por eso las empresas siguen haciendo innovación incremental, y lo que le pedimos al Gobierno es que saque pronto una subasta de termosolar, no demasiado ambiciosa, pero que permita poder, defendiendo aquí, el seguir haciendo las centrales más avanzadas del mundo fuera.

¿Qué mercados exteriores son los más interesantes para la termosolar?

Ahora mismo, Marruecos y Sudáfrica, en esos mercados los responsables políticos han entendido el valor de la gestionabilidad. En muchos otros sitios, aplicaría el poema de Machado que dice que solo el necio confunde valor con precio. Hay muchos necios a nivel de responsables políticos en muchos países que dicen que quieren renovables y quién se lo da más barato. Hay elementos operativos que hacen muy diferente el valor de unas tecnologías y otras. Cuando se planifique, que se haga teniendo en cuenta no solo el precio al que se va a conseguir, sino el valor que va a aportar, y por eso es lo que pedimos subastas discriminadas por tecnología, en el que tengan un peso relevante la termosolar o la biomasa.

¿Latinoamérica no es un mercado potencial?

Sí lo es. Chile, por ejemplo, junto con Australia y Sudáfrica, es uno de los mejores países para el desarrollo. En Chile se está construyendo una central, precisamente Abengoa, que ganó compitiendo contra ciclos combinados. Está paralizada por la situación de Abengoa, pero está más de la mitad construida, y el fondo de inversión que está sosteniendo Abengoa allí tiene muy claro que hay que construirla, porque no tienen sentido los costes de dejarlo sin terminar. Esa central será la primera central de referencia, de la que además vamos de la mano de la fotovoltaica. El norte de México es fundamental, y Estados Unidos será el país en el que haya más potencia termosolar instalada.

La tecnología avanza, y los renovables que hoy no son gestionables algún día lo serán...

El gran problema que tienen las tecnologías no gestionables es que tienen un gran dolor de cabeza con qué hacen con la energía que les sobra. Nosotros decimos que antes que dar aspirinas para el dolor de cabeza, evita la enfermedad, amplía el sistema renovable con las gestionables y así no tendrás que pensar cómo almacenas. Es verdad que es legítimo que la fotovoltaica podrá tener baterías baratas, pero cuando hablas con expertos te dicen que contar con baterías baratas, que no tenga cuellos de botella y que no generen residuos no será posible hasta dentro de al menos siete años. Nuestro reto es bajar costes, y no digo más que habiendo alcanzando solo cinco gigavatios (GW) en el mundo entero, y la eólica son 400 y la fotovoltaica 200 GW, hemos rebajado en los primeros cinco GW de vida mucho más que la fotovoltaica en sus primeros cinco GW. Tenemos esa ventana de oportunidad de siete años para poder decir que a pesar de que ellos puedan desarrollar sistemas, los nuestros ya van a ser competitivos en precios, y los nuestros siempre aportan algo más que es la inercia a la red. Ahora mismo, tenemos el valor, y en el futuro, cuando alcancemos los 30 GW, nuestros precios van a ser competitivos, van a estar por debajo de los famosos dos dígitos. En el horizonte 2020, bajemos de los 10 céntimos por kilovatio/hora. En España costará un poco más, estaremos en 12 kw, y si a eso le sumas el valor, seremos competitivos.

¿Cuál es la inversión a nivel mundial?

En España llegó un momento en el que la inversión fue de 5.000 millones de euros. A nivel mundial, si ahora mismo se están desarrollando 1000 MW, estaríamos hablando de unos 4000 millones de euros al año. Ahora China va a sacar un programa y dará un subidón. A nivel de inversión no es comparable con lo que se está invirtiendo a nivel fotovoltaico o eólico.

Abengoa fue la joya de la corona y su situación ahora está muy lejos de la que fue, ¿perjudica a la imagen del sector? ¿Ve una solución a la actual situación?

En España, de las 50 plantas, 15 plantas eran de Abengoa, pero desde hace dos años se pasó a una sociedad que ahora se llama Atlantic Yield. Ahora mismo las plantas son de una sociedad solvente que cotiza en Bolsa en Estados Unidos, que tiene gran cantidad de inversores que están velando por el buen desarrollo de Abengoa, y está perfectamente gestionada. Esa sociedad es la que está cuidando de que esas plantas funcionen lo mejor posible. En España, el impacto ha sido cero, porque las plantas están en manos de otra sociedad. Sin embargo, Abengoa ha hecho daño al sector porque era nuestro buque insignia a nivel de promotor exterior, y eso es lo que hemos perdido. La deuda acumulada era tan grande que era difícil que la solución fuera otra, pero lo que es verdad es que todos los proyectos que tiene en cartera son rentables. Y lo que no tiene sentido es que Abengoa pierda la capacidad de ganar concesiones y abrir mercados, porque es posiblemente la empresa que tiene más referencias para poder seguir ganándolos y tiene personal cualificado para poder ganar proyectos, y ojalá que los gestores nuevos entiendan que ni eliminar la I+D ni la actividad promotora termosolar es la solución.

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