Tesla cambia las Reglas de Juego

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Si nos guiáramos por los convencionalismos, Tesla no podría superar en el mercado de los coches a sempiternos líderes globales como las multinacionales Ford y GM. Ford vendió 6,6 millones de vehículos en 2016, GM vendió 10 millones y Tesla tan solo vendió 76.000. Ford y GM obtuvieron buenas ganancias en 2016.

Tesla perdió dinero en ese mismo periodo. Sin embargo, a principios de abril, el valor de mercado de Tesla aumentó y superó a Ford y eclipsó brevemente a GM como la automotriz más valiosa de Estados Unidos.

Una gran razón para esto es que Tesla ha hecho una apuesta arriesgada en las baterías que podrían estar a la puerta de una enorme recompensa. Los coches Tesla son puramente eléctricos, un solo coche necesita aproximadamente 5.000 veces más capacidad de la batería que un teléfono inteligente típico. Por lo tanto la fabricación de automóviles eléctricos en una tecnología dominante requerirá la producción de baterías en una escala que empequeñece la producción actual para teléfonos
inteligentes y otros dispositivos portátiles.

Una prueba importante de esto vendrá en la liberación del Modelo 3 de Tesla a finales de este año. Estos coches serán alimentados por baterías de Gigafactory, una fábrica enorme que Tesla ha construido en el desierto de Nevada, en
EEUU. Si el Modelo 3 es un éxito, según los expertos, la Gigafactory le asegurará a Tesla una buena cantidad de baterías
para satisfacer la demanda de este vehículo para el mercado masivo, con precios relativamente asequibles. Otras compañías de automóviles tendrían que luchar no solo para diseñar un vehículo con estilo similar, sino también para
encontrar proveedores efectivos para las baterías.

Los expertos dicen que esta ventaja no duraría para siempre, otros fabricantes de baterías podrían ser capaces de producir lo mismo en un año o dos. Pero tener uno o dos años de ventaja podría significar la gran diferencia, no solo consolidando la
reputación de Tesla como la marca líder de coches eléctricos, sino haciendo que las inversiones se mantengan y, mejor
aún, que se invierta mucho más, lo cual ayudaría a la firma del visionario Elon Musk a mantenerse un paso por delante de sus rivales.

¿Por qué Tesla decidió hacer su apuesta por las baterías?
Para responder a esta cuestión debemos retroceder al lanzamiento de la Powerwall Tesla, la hoy ya laureada
batería para el almacenamiento de energía en el hogar. Anticipándose a un aumento de la demanda, Elon Musk hizo una gran apuesta por Gigafactory alrededor de 2013.

La fábrica comenzó a producir baterías a finales del año pasado con la meta de lograr un amplio suministro de baterías en momentos en que sus rivales tendrían un suministro con restricciones, siempre con la premisa de producir estas baterías a un costo más barato que cualquier otra empresa. Gigafactory comenzó su actividad unos pocos meses antes del esperado lanzamiento del Modelo 3.

Con un precio de alrededor de 35.000 dólares. Tesla espera vender cientos de miles de coches por año. Si el Modelo 3 es un éxito, podría poner a otras empresas de automóviles en un aprieto. Van a estar luchando para expandir la producción de
sus propios coches eléctricos asequibles para competir con el Modelo 3. Pero sin “Gigafactories” propios, puede que no
haya suficientes baterías para todos. “Musk ha sido un visionario”, dijo Steve LeVine, un periodista estadounidense
que ha escrito un libro sobre la industria de las baterías, Powerhouse. “Él ha estado dispuesto a dar el paso adelante
a lo largo de todo el camino, desde el principio”. En los próximos dos años vamos a averiguar si la gran apuesta de Musk dará sus frutos. Tesla está invirtiendo una gran cantidad de dinero en Gigafactory. Inicialmente, la fábrica comenzó sus operaciones como un proyecto de cinco mil millones de dólares, aunque no hay revelaciones públicas sobre cuánto gasta realmente ahora. Es una empresa conjunta con Panasonic y el apoyo de generosos recortes de impuestos otorgados por el
Estado de Nevada, donde se encuentra la fábrica.

El problema del huevo y la gallina
El director de tecnología de Tesla, JB Straubel, expuso en una conferencia pública la estrategia detrás de Gigafactory en un discurso de 2014: “Es bastante increíble la cantidad de crecimiento que habrá en el almacenamiento de energía”, dijo. “Estamos duplicando la capacidad mundial completa para el almacenamiento de energía en una sola fábrica. Esta es una fase de crecimiento en la que estamos reinventando toda la cadena de suministro y nuestra perspectiva sobre estas cosas. Existen
grandes oportunidades para reducir el costo de todos los componentes”.

En ese momento, reveló que la apuesta de Tesla era –y es– la construcción de una gran fábrica que produzca la misma cantidad de baterías que cualquier otra compañía de baterías para vehículos convencionales. Nadie fuera de Tesla (y en Panasonic, quien se asoció en su momento para el desarrollo de Gigafactory) sabe si la fábrica ha cumplido sus objetivos de reducción de costos. Pero el haber producido 75.000 coches en el último año es un indicativo de que la empresa está apostando por llegar a 100.000 vehículos y más allá.
La construcción de una fábrica de baterías tan masiva era un riesgo enorme, especialmente para una empresa tan pequeña como Tesla en ese momento. El Gigafactory está diseñado para suministrar suficientesbaterías para los 500.000 coches que
espera producir por año en su fábrica de California en 2018. Tesla solo vendió 22.450 unidades de su modelo insignia S sedán en 2013, el mismo año en el que la compañía empezó a hablar de Gigafactory . Si la demanda de 500.000 coches no se materializa en 2018, Tesla tendrá una fábrica de baterías extremadamente caras que no las espaldas con la venta de baterías
para su uso en hogares y empresas eléctricas.

Pero Musk no dudó ni un segundo en darle más prioridad al desarrollo de Gigafactory. “Sé que a todos los proveedores no les gusta la idea de invertir varios miles de millones de dólares en una fábrica de baterías que no sabemos qué dividendos va a dar, e inclusive aún no saben para qué sirven. Pero es el problema del huevo y la gallina; las compañías tradicionales no van a comprometerse con un volumen enorme de coches eléctricos, ya que no están seguras de poderlos vender.

Así que sé que no podemos obtener suficientes baterías de iones de litio a menos que construyamos esta fábrica, y sé que nadie más está construyendo esta cosa”, reveló el propio Musk en su libro Space X, Fantastic Future de 2015. El año que viene, vamos a averiguar si la gran apuesta de Musk en las baterías dará sus frutos. Tesla aún no está cerca de producir los 500.000
coches al año, pero ya tiene 400.000 pre-órdenes para su Modelo 3 y espera comenzar la producción a finales de este año en su fábrica de California.

Si la proyección sigue en ascenso y la fábrica de coches está presta a producir todas esas unidades, entonces Gigafactory permitirá a Tesla saltar muy por delante de otros fabricantes de automóviles en el número de coches eléctricos que producen.
Por otro lado, si el Modelo 3 es mal recibido o la fábrica de California no logra la capacidad de producción necesaria, el resultado podría ser un desastre para el balance final de Tesla. Es una apuesta en toda regla.

Los “extraños” mercados
Ahora, incluso si la apuesta de Gigafactory tuviera seguro su éxito, aún no se explica el extremo optimismo de Wall Street sobre Tesla. Una producción de 500.000 Modelo 3 en 2018 seguiría dejando a Tesla por debajo de sus rivales, y otras empresas de automóviles seguro que se encargarán de desarrollar sus propias fuentes de baterías tarde o temprano.
La pregunta es si Tesla puede convertir la temprana ventaja proporcionada por Gigafactory en una posición fuerte a largo plazo en el negocio del coche eléctrico.

Los motores eléctricos son más baratos y más simples que los motores de combustión interna utilizados en los automóviles convencionales. Pero hasta ahora los coches eléctricos han sido más caros que los coches de gasolina. La razón es simple: Las baterías son extremadamente caras. La economía juega aquí un papel importante, y los expertos esperan que una mejora en los costos de producción venga en el futuro: compañías como LG o Apple han estado trabajando en la disminución del costo de sus componentes para sus fuentes eléctricas. Si se inscribe en esa línea, Tesla podrá también producir componentes de un coche convencional más baratos que cualquier otra compañía tradicional.

El otro papel lo juega el mercado: pronto llegaremos a un punto en que la comora de un coche eléctrico sea en realidad más barata que un coche con motor de gasolina. Un análisis de Bloomberg New Energy Finance encontró que el costo total de propiedad de un coche eléctrico podría llegar a ser más barato que un coche convencional en 2022. Y eso es una gran noticia para el balance de Tesla. A los escépticos les gusta señalar que los coches son un negocio de bajo margen, y hasta ahora Tesla no ha tenido mucho éxito. Pero eso es porque en este momento Tesla vende una tecnología que es inherentemente más cara que la que los fabricantes de automóviles de Detroit. En pocos años, ese zapato es probable que esté en otro pie y si Tesla es el principal fabricante de coches eléctricos cuando llegue ese momento, la compañía tendrá el ascenso a los cielos. Sus márgenes
de beneficio serán mejores, ya que sus costos disminuyen más rápidamente que los de sus competidores. Hay que seguirle la pista.

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