AMLO desea elevar la producción petrolera a 2,6 millones bpd durante su gestión

Se invertirán unos $20.000 millones para elevar la producción petrolera mexicana

El polémico presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a elevar la producción petrolera de su país en 2.6 millones de barriles por día durante su período de mandato, que iniciará el próximo primero de diciembre.

AMLO, como es conocido popularmente, ha manifestado su intención de recuperar una industria petrolera que ha sido vulnerada durante la última década.

“Tenemos ya una proyección y queremos llegar a finales del sexenio a una producción de cuando menos 2.6 millones de barriles diarios, es decir aumentar 800,000 barriles de la producción actual a finales del sexenio”, dijo López Obrador en la ciudad de Villahermosa, capital del estado de Tabasco.

La intención de AMLO es otorgarle un mayor protagonismo a la estatal petrolera Pemex. Ha manifestado que su administración prepara licitaciones para la perforación en campos terrestres por parte de esta empresa.

Entre sus líneas discursivas, uno de los apartados más importantes son los precios de la gasolina. En este sentido, ha manifestado que elevar la producción petrolera podrá reducir el coste del combustible.

"Vamos a intervenir para tener crudo porque de eso también depende el que podamos producir las gasolinas," dijo López Obrador.

Crisis resalta la necesidad de elevar la producción petrolera

Los niveles de producción en México se encuentran en sus estándares más bajos en décadas. El bombeo de crudo disminuyó de 3,4 millones de barriles diarios en 2004 a 1,8 en la actualidad. Y la capacidad industrial está muy afectada.

Pemex opera con seis refinerías que procesan al 40% de su capacidad. Esta situación ha provocado que México recurra a la importación de combustible, pese a ser uno de los productores pesados a nivel mundial.

AMLO resaltó la necesidad de reactivar las áreas de exploración y explotación de Pemex. Para este "programa de recuperación" se destinarán alrededor de 20.000 millones de dólares que permitirían elevar la producción petrolera a los niveles proyectados.

Reforma energética de Peña Nieto

Una de las piezas de tranca que tendrá AMLO para tener carta abierta y ejecutar las reformas que le plazcan en materia de crudos, pasa por la reforma energética lanzada durante el mandato de Enrique Peña Nieto.

Promulgada en 2013, la reforma resaltó por eliminar la prohibición de otorgar concesiones a petroleras privadas. A partir de ese momento, hubo una apertura que ha conducido en estos cuatro años a más de 100 contratos firmados entre el Estado y multinacionales.

López Obrador, quien fustigó la reforma desde el momento en el que se propuso, ha manifestado en reiteradas oportunidades su rechazo ante esta ley.

Los resultados, tras más de cuatro años de permanencia, no han sido los mejores para la industria mexicana. Lejos de elevar la producción petrolera, incluso ha disminuido. Por este motivo, AMLO la consideró un "rotundo fracaso" y comparó el bombeo actual con el de 1975.

No obstante, el marco legal mexicano impide que AMLO tome acción contra la reforma. Peña Nieto logró blindarla legalmente para que revocarla requiriese tiempo y esfuerzo político.

Aun así, el presidente electo, al tomar posesión, podrá revisar los contratos para tratar de encontrar maneras de anular las licitaciones. Y en efecto, ha dicho que le pondrá lupa a los 107 contratos actuales.

El papel de los empresarios

Para López Obrador, la política energética es uno de los ejes fundamentales de su administración. Por ese motivo ha hecho énfasis en que trabajará de la mano del sector privado y pide apoyo a los empresarios.

“No es tarea de los directivos de Pemex o de la Secretaría de Energía, o de la Presidencia de la República, es asunto de todos que podamos sumar esfuerzos para retomar la actividad energética y en particular elevar la producción petrolera”, señaló el fin de semana pasado.

Por parte del sector privado, aún hay expectativas mixtas sobre lo que AMLO pueda ofrecer durante su gestión. Su postura de izquierda y discursos populistas han despertado la preocupación de los empresarios.

Desde la campaña política, sus detractores se han valido de comparaciones con el gobierno venezolano, cuyos discursos hablan de diálogo y cooperación entre Estado y privados, pero que en realidad las acciones muestran una cacería y rechazo hacia la empresa privada. Como consecuencia, la industria petrolera del país con las reservas más grandes del mundo se ha contraído en más del 50% en los últimos años.

A pesar de que AMLO se ha esforzado en aclarar que su mandato distará de la historia de Chávez y Maduro en Venezuela, sus posturas sobre tópicos como la reforma energética mexicana no vislumbran el mejor panorama para la estabilidad empresarial en el país norteamericano.

Para más información, visite Energía16

Lea también: Tres petroleras extranjeras descubren yacimientos en costas de Tabasco

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