El futuro incierto de las renovables en España

Vamos a vivir una revolución energética liderada por la energía renovable a nivel mundial, que va a tender a ofrecer un escenario energético más distribuido, más limpio, más alejado del mercado financiero y del petróleo”, asegura Javier Creus, economista creador de Ideas for Change. La evolución de la tecnología tiene un papel destacado en este sector, igual que la reducción de costes en cerca de un 70 por ciento que se está logrando tras más de diez años de Investigación y Desarrollo (I+D). Esta revolución se refleja en el aumento de la implicación a nivel mundial hacia estas fuentes de energía, desde los compromisos de la Cumbre del Clima COP21, a las políticas comunitarias impulsadas por organizaciones supranacionales como la Unión Europea, que planea rediseñar su esquema energético dándole mayor importancia a las renovables.

La generación de electricidad con tecnologías  renovables a nivel mundial creció un 8,3 por ciento con un total de 152 Gigavatios de potencia instalada (GW), con un papel destacado para la eólica (63 GW), la solar (47 GW) y la hidráulica (35 GW), según muestran los datos de Irena (International Renewable Energy Agency). En este sentido, el comisario europeo de Energía, Miguel Arias Cañete, cree que los Objetivos del Clima representan una oportunidad para la inversión privada. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), serán necesarias inversiones de alrededor de 740.000 millones de euros en la región para alcanzarlos.

Sin embargo, el camino por recorrer es todavía largo, y entre los principales retos se encuentra una apuesta firme por estas energías en la legislación local de cada país, además de la atracción de la inversión y salvar el problema del almacenamiento. En el caso de España, los numerosos cambios en la legislación en los últimos años le han hecho pasar de ser un país pionero en generación eólica y solar a recibir una advertencia de la Comisión Europea por riesgo de incumplimiento de los objetivos fijados para el año 2020, que deben llegar al 20 por ciento del uso de renovables. Hace apenas unos días el Gobierno ha dado un giro y ha confirmado la subasta de renovables en la primera mitad de 2017. Aún así todavía falta mucho para que la propuesta regulatoria cumpla las exigencia del sector.

Peso de las renovables

Hasta los años 90, la energía renovable en España había tenido un peso pequeño en relación a la generación  de electricidad, cuya única representante había sido la hidroelectricidad. Con el cambio de siglo y aumento de la conciencia ecológica este escenario ha cambiado hasta el punto de afirmar que “España ya funciona con renovables” tal como explica Pablo Valera, CEO de la consultora energética Ata Renewables. “Durante el año pasado cerca de la mitad de la generación de electricidad provino de fuentes renovables”, explica.

Sin embargo, tras un auge inicial, que llevó a la energía solar a crecer un 16 por ciento y a la eólica un 13 por ciento entre 2004 y 2014, según datos de la IEA; el último balance de Red Eléctrica (REE) muestra un gran deterioro. En 2015 las renovables “descendieron alrededor de cinco puntos respecto al año anterior condicionadas por la variabilidad de las producciones hidráulica y eólica que este año han registrado descensos del 28,2 por ciento y del 5,3 por ciento respectivamente”, aclara el informe. “El crecimiento de la potencia renovable instalada en España ha sido prácticamente inexistente desde la decisión del Gobierno de interrumpir las ayudas a las renovables en el Real Decreto de Renovables de junio de 2014, ya anunciada en el paquete de la reforma eléctrica de 2013”, asegura el informe de la Cátedra de BP ‘Energía y Sostenibilidad’ de la Universidad de Comillas. “Durante los dos últimos años se ha detenido la inversión en renovables”, insiste Pedro Linares, director de la cátedra.

No obstante, cabe destacar que la eólica ha sido la tecnología con mayor contribución en solitario a la potencia instalada de electricidad en la Península, según REE. Y es que la capacidad eólica española es la cuarta más alta del mundo después de China, Estados Unidos y Alemania, y prácticamente igual a la de India, según el Consejo Mundial de Energía Eólica, debido a su inclusión en la Planificación Energética a 2020 aprobada por el Gobierno, en la que eólica era la tecnología con más protagonismo.

Inversión

La inversión mundial en energías y combustibles renovables en los países desarrollados y en desarrollo entre 2004-2014 marca un crecimiento significativo que ha llegado a superar los 250 billones de dólares, con un ligero descenso en 2009 y 2012 por los efectos de la crisis, que también ha afectado a España. Antes de la crisis, y de los recortes, España era el país más atractivo para los inversores en energías verdes, junto a EEUU, China y Alemania. Diez años después, y tras varias rondas de ajustes, el país se ha desplomado hasta el puesto 24 entre 40 países, dentro del ranking que elabora Ernst and Young (EY) para el año 2015. Esta caída se ha debido en gran parte al freno a la inversión motivado por las trabas regulatorias, “en un sector que no olvidemos, está muy regulado desde 2004”, tal como explica Pablo Valera, de Ata Renewables a Energía 16. “Lo que comenzó teniendo una rentabilidad alta al inicio, acabó generando un déficit tarifario, alejándose de la rentabilidad moderada”, asegura Valera. “Las energías renovables han sufrido recortes de más de 4.500 millones de euros entre 2014 y 2015, lo que supone alrededor del 30 por ciento menos de la remuneración prevista”, según indica la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA).

En los últimos años el país ha recibido más de 16 denuncias por parte de inversores extranjeros contra los recortes retributivos, reduciendo su atractivo inversor. Aún así, muchos expertos esperan que el fin de la incertidumbre, una vez aplicados los últimos recortes, puede hacer volver el interés debido a los recursos que ofrece, con alta incidencia de sol y viento, además de una dilatada experiencia de los operadores. Para ello es necesario recuperar la confianza de los inversores “modificando determinados aspectos de la regulación, como la posibilidad de cambiar las condiciones económicas de los parques eólicos –y, con ellas, la rentabilidad razonable– cada seis años, así como lanzar con urgencia un calendario de subastas de nueva capacidad”, exige la Asociación Eólica Española (AEE). Y es que en enero de 2016 se subastaron 500 MW de energía eólica y 200 MW de energía de biomasa, con la que se daba fin a la moratoria de los últimos tres años a las ayudas a las renovables, un instrumento regulatorio avalado a nivel internacional, pero que según los expertos ofreció un resultado “anómalo” debido a que los ganadores no solicitaron prima alguna y dejaba fuera a las energías minihidráulica y la fotovoltaica. “Sería necesario convocar cuanto antes una subasta por los 5.900 MW eólicos restantes antes de 2017 para cumplir con la planificación”, añade la AEE. Lo que sí ha demostrado esta subasta es la viabilidad económica a precios de mercado de algunas tecnologías renovables en España, hecho que confirma la reducción de costes tras años de investigación y desarrollo. “En este momento el sector ya no solicita primas ni subvenciones  sino unas reglas de juego claras y en las cuales realmente todas las tecnologías compitan en igualdad de condiciones”, opina José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF).

Tecnología

La tecnología es quizás la mayor fortaleza de las empresas renovables españolas. El sector en su conjunto ha hecho una gran apuesta por la innovación durante estos años, logrando una buena reputación, también a nivel internacional. Es el caso de tecnologías como la eólica, solar, biomasa y minihidráulica, con un alto grado de desarrollo, o de otras tecnologías más incipientes, como marina o geotermia, cuyas actividades están centradas en actividades de I+D+i. Por tecnología, España se sitúa en décimo lugar para las instalaciones termosolares, una de las menos afectadas por la reforma energética, según EY, con empresas destacadas como Sener o Acciona.

No ha corrido la misma suerte en el mercado español la energía fotovoltaica, que de ser pionera en la instalación en el año 2006, ha sido la gran perjudicada por los cambios regulatorios, a lo que se suma la última reforma que grava el autoconsumo residencial. Muestra de ello han sido las pérdidas registradas por importantes empresas como Abengoa o Isofotón, que se vió obligada a cerrar debido a las pérdidas registradas. “A pesar de la falta de un mercado nacional, el hecho de haber sido un país pionero ha posicionado a nuestras empresas muy bien a nivel internacional. Hoy día están compitiendo con éxito en mercados tan complejos para nuestros productos tecnológicos como el Reino Unido o Japón. Y desde Chile a Sudáfrica. Donde hay un mercado fotovoltaico hay empresas españolas compitiendo”, afirma la UNEF en relación a empresas como Gestamp Solar o Enertis.  También se ha hecho un gran esfuerzo de reducción de costes gracias a la optimización de los procesos y la caída del precio de la materia prima, el silicio solar.

Pero si hay una energía renovable que siga manteniendo su liderazgo tanto en España como a nivel internacional, esa es la eólica, la renovable más barata. Además es “la única tecnología con industria propia en España que incluye empresas en toda la cadena de valor y que se sitúa como cuarto exportador de aerogeneradores del mundo”, según la AEE, con la particularidad de que en 2015 los fabricantes eólicos exportaron casi el 100 por cien de la tecnología producida en España. Ante la situación actual, la competencia de precios a nivel global y las presiones de deslocalización, los fabricantes de aerogeneradores líderes, como la vasca Gamesa, se debaten entre quedarse en España o expandirse por otras regiones como India o América Latina, donde ya se han hecho su espacio. “Hoy las compañías de nuestro país son propietarias del 10,5 por ciento de toda la potencia eólica instalada en el planeta, nada menos que de 40.000 MW. De las fábricas españolas han salido el 12 por ciento de los aerogeneradores y componentes eólicos del mundo”, añade Luis Polo. También empresas tradicionales que han empezado a invertir en renovables, como Acciona Windpower o Iberdrola, buscan en el exterior el adjudicarse nuevos contratos como los logrados en la última subasta en México. Gracias a su experiencia en un mercado maduro, son capaces de aportar ahorros en los costes de instalación de potencia y mantenimiento.

El futuro depende ahora de recuperar la imagen de España como un país con seguridad jurídica, tal como recomienda José Donoso de la UNEF. “Una vez se regularice la situación normativa y se eliminen las barreras a su desarrollo establecidas en el último periodo estamos seguros que veremos un renacimiento del sector en nuestro país. Ya estamos viendo no solo el interés por invertir en plantas de producción de electricidad si no que se están empezando a concretar nuevas inversiones en capacidad productiva”.

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