América Latina, potencia renovable

¿Podía alguien imaginar hace una década la relevancia que han adquirido las energías renovables en la matriz energética de América Latina? Este fenómeno era poco probable para muchos expertos, vista la capacidad de producción de energías convencionales que había en la región.

Sin embargo, hoy en día, la penetración real de las fuentes limpias en la matriz energética ha elevado sus niveles de oferta y consumo en los países latinoamericanos, tanto es así que algunas empresas petroleras empiezan a invertir en esta área para diversificar sus riesgos y evitar la exposición financiera excesiva a productos cuya participación de mercado tenderá a caer.

La región ha entrado en un periodo de transición energética hacia la descarbonización cuyas características e impactos aún son difíciles de predecir para los próximos años.

Acciones energéticas

Detrás de cada empresa que ha emprendido nuevos negocios de energías verdes, hay un gobierno que piensa en el comercio y las ventajas. Los compromisos internacionales para proteger al mundo de los efectos del cambio climático, poco a poco, marcan la pauta. El trabajo de los países y las empresas eléctricas para diversificar fuentes de generación se venía desarrollando paulatinamente. En 2017, los ministros de energía de 19 países de América Latina coordinaron un Plan de Acción de corto plazo, con la finalidad de ejecutar la transición a fuentes de energías renovables.

Este programa fue aprobado en la III Reunión Ministerial de Alianza de Energía y Clima de las Américas (ECPA por sus siglas en inglés) que se celebró en Viña del Mar, Chile. La estrategia acordada por los países de la región contiene iniciativas concretas para desarrollar las energías sustentables.

Una vez puesta en ejecución, se identificaron más de 30 acciones para desarrollar desde aquí hasta 2030. Entre esas acciones están alcanzar una mayor eficiencia energética; incrementar el uso de energías renovables; el uso menos contaminante de combustibles fósiles; mejorar la infraestructura energética; cerrar la insuficiencia energética; promover la integración energética regional; y desarrollar la investigación e innovación energéticas, refiere el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Según un informe del ente multilateral, 60% de la energía eléctrica de la región proviene de fuentes renovables, al menos hasta finales del año pasado, mientras que la tasa de acceso a estas fuentes es de 96%. El BID asegura que América Latina es “la región más verde del mundo”, por la mayor tasa de participación de energías renovables en su matriz de consumo.

Sin embargo, es difícil precisar la inversión que ha realizado cada país para llegar hasta estos resultados, pues hay un alto grado de dispersión en los aportes de capital. Es más fácil reflejar que la dotación de recursos de energía renovable de América Latina y el Caribe es suficiente para cubrir más de 22 veces la demanda eléctrica proyectada para el 2050.

Competitividad en el mercado

Chile es uno de los países que ha sorprendido al mercado en los últimos meses. En la nación austral existe una estrategia de expansión que comienza con la inversión en Litio. Los aportes de capital en energías renovables fueron de US$1.500 millones en 2017.

En 2016, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la inversión global en generación renovable comenzó a superar a la destinada a la generación de electricidad con gas, carbón, fuel oil y energía nuclear, debido a la caída de los costes en generación eólica y solar.

En ese año, el total invertido en renovables fue de cerca de US$300.000 millones, más de dos veces superior a los US$143.000 millones invertidos en generar energía con carbón, gas, fuel o energía nuclear.

Expertos estiman que, para 2025, 56% de la capacidad de generación añadida será renovable para Chile, ya que, según la AIE, la caída del coste de generación de esta energía renovable ha reducido de forma significativa la necesidad de subsidiar este sector.

Recientemente, recibió buenas noticias para la rama energética. El presidente del Capítulo Chileno del Consejo Bilateral de Negocios Chile-China, Francisco Silva, informó que las empresas chinas que desarrollan energías renovables, han mostrado un claro interés en invertir en el país austral.

Desde afuera, recibió durante 2017 más de US$4.100 millones (2) para esa área. Monto que equivale al 26 % vale al 26 % del total de los desembolsos de bienes de capital en la nación sudamericana.

China se ha convertido, durante los últimos cinco años, en el primer socio comercial de Chile, a pesar que más del 75% de las exportaciones del país suramericano al gigante asiático es cobre. En el último año, ha habido un proceso de diversificación en exportación no tradicional.

En los últimos cinco años la capacidad de energía solar en Chile aumentó de 11 megavatios (MW), desde 2013, a 1.837 MW en 2018. Por lo tanto la meta del país es alcanzar en 2025 un 20% de contribución de energías renovables. En este punto los inversionistas estiman que se cumplirá mucho antes.

Colombia rezagada

En Colombia la necesidad de invertir ha sido sorpresiva, ya que el país está rezagado en comparación con los más cercanos en su región.

Hasta 2017, el país había invertido en renovables apenas 200.000 millones de pesos (3) (unos US$69 millones de dólares). La nación cuenta con una canasta energética altamente dependiente de la energía hidráulica, que representa 70% del consumo. Además, utiliza energía proveniente de termoeléctricas a gas, carbón y diésel, pero en este caso es apenas el 30% del consumo.

Pese al atraso en el desarrollo de las renovables en Colombia, hasta ahora, hay empresas dispuestas a invertir en el sector. En la actualidad existen unos 10 grandes proyectos.

Analistas locales estiman que, en conjunto, pueden sumar una capacidad de 100 megavatios, una oferta lista para participar en la primera subasta que anuncie el próximo Gobierno de Colombia, según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).

Estos proyectos podrían representar 15% de la capacidad de generación instalada. Hoy apenas representan el 1%. Estas inversiones podrían ubicarse en el orden de US$6.000 millones. Sin embargo, los desembolsos se producirán en función de la tecnología utilizada. Mayoritariamente se habla de proyectos de aire y sol, con algunos de biomasa y otro tanto de geotérmica, según un análisis realizado por Energía16.

Argentina también avanza

Mientras tanto Argentina también refleja inversiones sustentables, este año hasta 2022 se proyecta con US$4.000 millones. El Diario La Nación reseña que 2018 es el año del repunte energético verde para el país, porque empezarán a construirse los proyectos firmados en los últimos 12 meses, de los cuales 26 ya están en construcción y corresponden al Programa RenovAr, que impulsa el Gobierno. De lograrse este plan, se puede cubrir el objetivo de 20% de su matriz energética con energías renovables para 2025. Hoy, esta oferta llega a 1,2%, pero ya existen contratos que permitirán escalar al 8 % este año y a 12% en 2019.

Argentina es uno de los países que tiene empresas petroleras interesadas en invertir en renovables.  YPF recientemente presentó un proyecto donde propone la instalación de 30 aerogeneradores en un parque eólico en Cañadón León.

El proyecto se desarrollará en Santa Cruz y generará una potencia de 120 MW. Esto implicaría la producción del doble del consumo actual. Además de la realización de obras civiles de acceso al parque, y a esto se le sumará la construcción de una subestación transformadora.

Brasil hidroeléctrico

Argentina ha ido realizando inversiones paulatinamente, al igual que Brasil, que ha comenzado un plan de inversiones por US$40.000 millones en el sector, que espera se extiendan por cinco años aproximadamente.

Brasil depende en un 70% de la generación hidroeléctrica, una de las energías limpias y renovables por antonomasia. Sin embargo, el gigante del sur, avanza en la producción de otras fuentes sustentables con gran potencial, como la solar y la eólica, en un esfuerzo por combatir el cambio climático y cumplir los Acuerdos de París de manera más acelerada.

La energía eólica representa cerca del 6,5% del total brasileño. En 2017 el país superó a Canadá y se situó como octava mayor potencia de generación de este tipo de energía en el mundo, de acuerdo con datos de la organización Global Wind Energy Council. Brasil tiene más de 500 parques eólicos que generan cerca de 13 gigavatios, según datos de la Asociación Brasileña de Energía Eólica.

Proyección impredecible

Definir el futuro de las renovables de aquí a corto o largo plazo es impredecible. Juan Carlos Sánchez, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, co-ganador del Premio Nobel de la Paz 2007 y miembro de la delegación venezolana en las negociaciones de la convención de Cambio Climático de Kioto, así lo asegura. “Hacer una proyección es imposible porque hay países que están invirtiendo en renovables solo porque no tienen petróleo. Argentina es el ejemplo más claro, el Congreso autorizó explotar sus recursos de hidrocarburos a través del fracking, de manera que esto afectará la inversión directa que actualmente se tiene en renovables”.

Asegura que en otros países como México y Brasil es aún más complicado de predecir. El primero por el destino de la reforma energética, y el segundo por su matriz energética. “Ahora mismo Brasil tiene una inversión que proyecta a los próximos años, sin embargo esa cifra puede variar según la apuesta del mercado”.

Sánchez agrega que el caso de Chile es quizás el más interesante de la región, toda vez que “están usando renovables en el sector industrial para la producción de cobre, más allá del uso de la electricidad urbana, que es el más usado en la región”.

Señala incluso que hay países que aseguran que su energía es 100% renovable, “eso es un error, lo adecuado es decir 100% de energía eléctrica porque hay sectores que siguen siendo dependientes del petróleo como lo es el transporte”.

El experto destaca que las inversiones en 2017 fueron: “Brasil USD 6.000 millones, México USD 6.000 millones, Argentina USD 1.800 millones y Chile USD 1.500 millones”.

Fuertes contendores

México y China resaltan en este campo. El gigante asiático ha invertido en materia de energías renovables enfocándose principalmente en los recursos proporcionados por empresas privadas y en créditos otorgados por bancos comerciales.

Las empresas participan en toda la cadena de generación de energía renovable de América Latina: exploración, investigación y desarrollo, proyectos de infraestructura, distribución y comercialización. Mientras que la principal aportación por parte de China en materia energética de América Latina es su oferta de participación en los mercados a través de inversiones y desarrollo tecnológico. Hasta 2017 había invertido USD 133.000 millones  en la región.

Por su parte, México ha previsto invertir este año MXN 3.000 millones (USD 150 millones) para generar más energías renovables, mientras que, en 2017, tuvo una capacidad instalada de poco más de 4.000 MW eólicos que generan ya más del 5% de la electricidad nacional.

Las trabas de las renovables

El energista Nelson Hernández, entrevistado por Energía16, asegura que a pesar del auge positivo del sector energético, aún no hay que ser tan optimista. “El  sector de la  energía renovable de América Latina está dominado por la energía hidroeléctrica y los biocombustibles. La hidroelectricidad posee el 58 % de la capacidad de generación eléctrica. Para el 2035, se estima este porcentaje en 65. Para el resto del mundo, estos porcentajes son de 17 y 18, respectivamente”.

Sin embargo Hernández argumenta que estas formas predomínate de energía en Latinoamérica están presentes de forma muy acentuada en Venezuela, Paraguay y Brasil con la hidroelectricidad y biocombustibles (etanol) en Brasil.

“En realidad, la situación de las energías renovables en América Latina no es tan optimista, ni positiva como quisiéramos pensar, o como algunos datos estadísticos nos llevan a creer. Hay muchos problemas asociados con la aplicación de las energías renovables, así como su impacto sobre el medio ambiente y la sociedad”.

El especialista recalca que las principales barreras que tienen este tipo de energías, en la región, son:

  • Bajo Nivel de conciencia pública
  • Distorsiones de mercado causados por gobiernos que subvencionan energías convencionales
  • Marcos político-normativo deficientes
  • Conocimientos técnicos inadecuados
  • Desinformación general

Todos estos factores son trabas para el aumento de la proporción de las energías renovables en la matriz energética de los países de la región. “Por otra parte, existe una abundancia de recursos como petróleo, gas, y energía hidroeléctrica, por lo que es en general más fácil, más barato y técnicamente más viable mantener la explotación de recursos energéticos convencionales que invertir en energías renovables o la creación de políticas apropiadas para su desarrollo”. Para concluir apunta que esta tendencia ha ido cambiando en el tiempo, sobre todo de los países no poseedores de hidrocarburos.

Potencial español a la cabeza

Las empresas eléctricas de España han ido en ascenso en materia de inversión en renovables. Iberdrola está a la cabeza de ese reto, con apuestas fuertes en Brasil y Chile en los últimos meses; sin embargo no ha dejado de observar otros campos. La construcción de parques eólicos es uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa.

Acciona, Repsol, Abengoa y Siemens Gamesa también han mostrado interés en el negocio de las energías verdes. Repsol, una multinacional energética y petroquímica de alto nivel y competitividad en el negocio “tradicional” de la energía, se ha visto impulsada por los resultados de las energías renovables y busca invertir en ellas. El interés de España y de Europa para el potencial energético a escala mundial se refleja en los resultados de las inversiones. La meta de generación renovable que se había fijado España para 2030 dio un giro. La nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, dijo que la meta fue replanteada y que se eleva una expectativa, en principio ambiciosa, de generar no menos de 30% de la energía en los países de la Unión Europa, a partir de fuentes renovables de cara a 2030. La meta anterior era de un 27% de participación.

Europa acelera la marcha

La propuesta fue llevada por Ribera ante el Consejo de Ministros de Energía de la UE. España, al igual que Polonia o Rumanía, mantenían el objetivo de generación verde en los mismos términos que la UE; no obstante, la Ministra del gobierno de Sánchez  ya empezó hacer cambios puntuales para cumplir un objetivo más alto, pues dijo que se trata de un paso necesario para el país.

De hecho, el gobierno  no tiene otra alternativa, si España quiere cumplir con los compromisos adquiridos en la Cumbre de París de lucha contra el cambio climático.

Para más información visite Energía16.

 

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