Jaime Malet: “Hay en marcha varias revoluciones energéticas”

Jaime Malet

Iñigo Aduriz

¿Quién es?

Jaime Malet es el presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España desde el año 2002, cuando sucedió en el puesto a Felipe Saiz Vilalta. Se le considera el artífice de la
transformación de la entidad. En los últimos 15 años en los que Malet ha estado al frente de la institución, España se ha convertido en el noveno inversor en EEUU. Sus prioridades
son incrementar la colaboración entre empresas estadounidenses y españolas en otras partes del mundo, especialmente en Latinoamérica y África, y seguir aumentando la inversión
española al otro lado del Atlántico.

Las nuevas técnicas de extracción de petróleo y el boom de las renovables están dibujando un nuevo sector de la energía y han hecho que EEUU modifique sus prioridades geoestratégicas en el mercado del crudo.

Lleva al frente de la Cámara de Comercio de EEUU en España (AmChamSpain) 15 años. Un tiempo en el que la inversión española en el país norteamericano ha pasado de ser casi imperceptible a la solidez de hoy en día, cuando se sitúa como noveno país inversor en la primera potencia mundial. Jaime Malet (Barcelona, 1964) destaca el potencial de las compañías españolas en el sector energético estadounidense. Se han convertido en empresas de referencia.

¿Qué aporta España a EEUU en el ámbito energético?

Ha aportado poco en este campo porque son dos países que están muy separados geográficamente. Ha habido inversiones de renovables en España por parte de empresas americanas que por los cambios regulatorios no han dado satisfacción a los inversores. Y, por otro lado, España es un país que no tiene recursos fósiles para vender al que es el primer consumidor de
ese tipo de energía en el mundo. Pero eso tendría que cambiar. España tiene una red de transporte de gas y de petróleo que es, quizás, de las más avanzadas del mundo. Y
tiene unas refinerías y, sobre todo, plantas de licuefacción muy importantes. EEUU se está convirtiendo en el principal productor de gas del mundo. El primer barco de gas
que fletaron se fue a un barco gestionado por una compañía española. Esperamos que parte del gas americano que se venda en Europa pase por España.

Hay estados de EEUU que están apostando claramente por energías renovables y por la economía verde,
como es el caso de California. ¿Tienen las empresas españolas allí un nicho de mercado?

Soy presidente de la Cámara de Comercio de EEUU desde hace 15 años. Los socios me eligen cada tres años, lo cual dice mucho a su favor y no tanto al mío. Lo que me parece
muy importante es cómo en estos 15 años España ha pasado de tener una presencia prácticamente nula en el primer mercado mundial, a ser hoy en día el noveno inversor
en EEUU. Esa inversión la han protagonizado hasta ahora las grandes empresas de los sectores de la banca, la construcción y la energía. En este último, nuestros socios
tienen una fuerza muy importante en petróleo y gas, en energías renovables y en distribución. Hay muchísimos planes y muchas empresas que lo están haciendo
muy bien. Esperemos que esto siga así. También vemos una oportunidad enorme de colaboración entre empresas americanas y españolas en distintas partes del mundo.
Estoy pensando en el Mediterráneo, en Europa y, sobre todo, en Latinoamérica, donde España y EEUU comparten el primero, segundo o tercer puesto como inversores en sectores en los que
normalmente no se pisan y donde sus competidores juegan con reglas muy diferentes. Esa colaboración podría generar muchísima estabilidad y dar pie a un clamor por el Estado de derecho en muchos países latinoamericanos.

¿Cuál es el país sudamericano que resulta más atractivo y puede tener una mayor proyección de futuro tanto para las empresas españolas como para las estadounidenses?

Los países en los que las empresas tendrían que colaborar y crear riqueza de una forma inteligente, invirtiendo en el bienestar de la gente, que es lo más importante para tener estabilidad, tienen que ser aquellos donde hay capacidad de hacer mucho negocio pero donde quizá la política no lo esté permitiendo

¿Habla de Venezuela?

No quiero poner nombres concretos porque creo que cada país tiene su situación. Pero pienso que las empresas tienen que buscar siempre una estabilidad regulatoria y política sin meterse en
política. Más bien al revés, ayudando a las comunidades en las que invierten.

Pero precisamente la situación política impide a veces que lleguen las empresas a esos países.

Entonces vayamos a otros países para evitar que allí lleguen derivas en las que están los otros. Esa colaboración entre empresas españolas y estadounidenses tendría que estar basada en apoyar a las comunidades para conseguir estabilidad política y el Estado de derecho. Y si no se puede, mejor que no se haga. Pero si ese proceso se puede llevar a cabo sin meterse
en política, es una función social. En EEUU las empresas dan muchísimo dinero a causas sociales. En España hay quizás menos tradición al respecto, pero sí es el
momento de que haya más colaboración entre las empresas para desarrollar lo que se llama diplomacia pública, aquella que no está dirigida por los estados sino por el sector privado.

Es también esa su labor desde la Cámara de Comercio de EEUU en España.

Eso es lo que intentamos hacer aquí, sí. Las entidades empresariales tienen que servir para este tipo de cosas y no para ser los alfiles de las administraciones o de los dirigentes políticos.

Se dice que la administración estadounidense está controlando el mercado global del petróleo con sus
excedentes. ¿Es así?

No comparto esa idea. Hay varias revoluciones energéticas en marcha que hay que tener muy en cuenta. La primera y fundamental tiene que ver con las nuevas técnicas de extracción, que determina que el comercio del petróleo a nivel mundial haya caído enormemente, que el primer país consumidor del mundo pase a ser el primer productor, que los intereses de la
primera potencia mundial en Oriente Medio pasen de ser unos a ser otros –no sé si mejores o peores–, y que el poder de la gran potencia en cuanto a sus limitaciones e ideas geostratégicas vayan a cambiar a medida que eso se vaya consolidando. La otra idea es que está habiendo un boom brutal de las renovables. Ya está bajando el precio de producción de este tipo de
energías, y esto es imparable. De alguna forma ya está influyendo en la producción  de carbón y también en la del petróleo. Hay que enfocarse en ese contexto sin intentar ser demasiado clarividente en los resultados. Es mejor mirar la fotografía de lo que tenemos y no intentar sacar deducciones, porque el mundo está cambiando de una manera brutal y también lo está haciendo en el sector energético.

Había un cierto miedo ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. ¿Ha habido algún cambio de estrategia de las empresas estadounidenses desde que inició su presidencia?

Es muy difícil resolver o buscar arquetipos en el modelo empresarial americano. En un país tan importante, que es el tercero más habitado de la Tierra y que representa el 24% del PIB, hay empresas para todos. He visto a muchísima gente muy contenta con la nueva presidencia y a otra gente que lo está menos. Estuve en la toma de posesión de Trump –había estado también
en las de Bush y Obama– y vi una cantidad de empresarios acompañando al presidente que no había visto en anteriores. Hay que pensar que EEUU es muy amplio y que algunas empresas están a favor, y otras en contra. He estado con muchos presidentes de multinacionales en los últimos meses y todos ven algunas cosas buenas y otras malas. Hay incluiso quienes tienen pulsiones personales. En general, el mundo de los negocios es bastante flexible y se fija más que en quién gobierna en cómo gobierna y qué decisiones toma.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Energía 16
Cargue Más En Entrevista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira además

Disminuye déficit comercial por salto en la venta de carburantes en Argelia

Por Energía16 22/04/2018 La venta de carburantes en Argelia permitieron al país, disminuir…